El padre José Kentenich, fundador de la Obra Internacional de Schoenstatt, nos dice: “Mi santidad consiste en que mi vida ya no conozca otra meta que realizar la voluntad de Dios Padre. Decir sí a la voluntad de Dios. Cuando el mundo ya no tiene la menor idea de cómo Dios conduce el mundo, cuando la mayoría de nosotros no logra mantenerse firme ante los martillazos que Dios reparte y ya no lo entendemos, porque el mundo parece estar lleno de injusticias..., la respuesta es la santidad: decir sí a la voluntad de Dios, aún cuando esa voluntad haya previsto abundantes sufrimientos para mí”.
Rezamos en familia: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.