El palomar del Parque Caballero

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El antiguo palomar del Parque Caballero es un patrimonio escondido de Asunción. Las desmembraciones del espacio verde y los camiones recolectores de la Comuna capitalina se constituyen en un velo infranqueable para que los habitantes de la ciudad puedan disfrutar de la hermosa torre.

Hay sitios escondidos de gran belleza en Asunción que están vedados a la población. Lugares que simplemente podrían servir para ser contemplados, admirados y despertar nostalgias.

Durante la administración del intendente Miguel Ángel Alfaro (1924-1927) se habilitó el palomar del Parque Caballero para dar estética a un tanque de agua de 60.000 litros. En la parte inferior se habilitaron baños públicos para los visitantes del tradicional paseo.

Sin embargo, cuando el predio se fue desmembrando en las sucesivas administraciones, el palomar quedó escondido entre poco menos que chatarras en el fondo de los talleres de la Dirección de Aseo Urbano de la Municipalidad de Asunción, dependencia a la cual solo se accede por la Avda. Estados Unidos y Gondra.

La torre no es visible ni desde el parque, ni desde la calle, por lo que está vedada a la ciudadanía.

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El peculiar estilo arquitectónico español es el de una torre octogonal coronada con un tejado, muy representativo de su época y que se reproduce en algunas construcciones edilicias desperdigadas por varias zonas de la ciudad.

Los exintendentes Martín Burt y Enrique Riera habían prometido la recuperación del palomar y su reincorporación al predio original, el Parque Caballero. Sin embargo, hasta el momento no se ha concretado.

Ahora que la administración municipal planea la recuperación del parque, mediante el padrinazgo de empresas privadas, debería incluir en el proceso la recuperación de este sitio para que pueda estar al alcance de toda la población.

Estos detalles son signos de la alcurnia y belleza que posee la “Madre de Ciudades”, por tanto tiempo abandonada a su suerte.

PRIVILEGIADO LUGAR

El Parque Caballero es uno de los más céntricos. En sus comienzos sus límites eran la calle Sebastián Gaboto y Vía Férrea, la Avda. Artigas y la calle Estados Unidos. Desde el barranco se tenía una vista privilegiada de la Bahía de Asunción. La propiedad perteneció al general Bernardino Caballero, quien vivió allí con su familia. La Municipalidad de la Capital adquirió el predio de los descendientes en 1919, y en 1925 fue convertido en espacio verde con el nombre de “Parque Caballero”.