Como ejemplo, se refiere a la hermana Margarita Gardel, nacida en Catamarca, Argentina, y a la que conoció en 1934, cuando todavía no había terminado la Guerra del Chaco, según refiere en sus memorias “La voluntad mueve montañas”.
“Yo quiero destacar su figura, la gente aquí es muy injusta y olvida. La Hermana Margarita Gardel trabajaba arduamente en el Hospital de Clínicas, en el Hogar de Niños y Huérfanos y Asilo de ancianos y el Colegio de la Providencia, instituciones todas a cargo de las monjas vicentinas”, apuntó.
La Dra. Amelia Aguirre afirma que trabajó muy de cerca con la religiosa que ayudaba y asistía a los niños de la orilla del río, hijos de pescadores. “Esos chicos venían a la escuela, descalzos de la zona de la Calería, hoy Calera Cue, caminando a través de arroyos y arenales en esa época”.
Al finalizar la Guerra con Bolivia, la Dra. Aguirre y la hermana Margarita buscaron la ayuda de un grupo de señoras para obtener el rubro y así pagar una maestra graduada: “Antes, solo se tenía la ayuda de una maestra vaca ra’y (sin formación)”.
Así la escuela de San Vicente de Paul llegó a tener muy buenas maestras que enseñaban a las chicas por la mañana y a los varones por las tardes. Los alumnos, que eran unos 300, recibían desayuno, almuerzo, merienda y cena. “Ella (la monja) caminaba desde la escuela ubicada cerca del Hospital de Clínicas hasta la zona de Itapytãpunta a través de un inmenso arenal con su uniforme azul de lanilla y corneta blanca porque ese era el uniforme que usaban en Francia, donde estaba la congregación. Por más calor que hacía aquí debían usar el mismo uniforme”, refiere.
La Hermana Margarita falleció muy anciana de una neumonía pero dejó como legado la Escuela San Vicente de Paul, adonde acuden niños de las zonas ribereñas más pobres.
Entre sus obras también se puede mencionar su labor para catequizar a los jóvenes y educarlos correctamente para la vida diaria. También ayudaba a las parejas a contraer matrimonio: “Ella les alentaba a casarse, les regalaba el vestido de novia y se hacían las celebraciones cada año”.
Con ella también se formó la Asociación de las Hijas de María que participó activamente en la celebración del Primer Congreso Eucarístico Nacional que se realizó en Paraguay en 1937: “Recuerdo muy bien porque comenzamos con el presidente Rafael Franco (el 13 de agosto). Esa noche cayó su gobierno y asumió Felix Paiva, con quien siguió el Congreso al día siguiente”.
