“El único dueño de los Bañados es el río”

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Con su máximo nivel de crecidas –que se dan cíclicamente– el río Paraguay inunda 7.000 hectáreas que se distribuyen en partes de los 16 kilómetros de costa de Asunción. La situación de los afectados es cada vez más crítica y actualmente se estima que 26.000 familias ocupan la franja costera. En esta nota se analiza por qué “el río es el único dueño de los Bañados”, los problemas que genera la “invasión” urbana y sus consecuencias.

Por los indicios y el comportamiento del río, la inundación que actualmente experimenta Asunción es muy similar a la registrada en 1983, una de las peores de la historia, cuando el nivel del agua alcanzó el máximo de 9,01 metros.

El estadígrafo Marcos Cáceres Cristaldo pasó la mayor parte de su infancia en el Bañado Sur de Asunción y es un gran conocedor del problema social que generan las inundaciones.

En función a las curvas hidrométricas se atreve a pronosticar que estamos viviendo una situación similar a la de los años 1982-1983. En el 82 el río alcanzó 7,76 metros y al año siguiente llegó al tope histórico. “Existe mucha probabilidad de que se repita la riada del 83, no ahora, pero probablemente para el próximo año. Entonces, hay que tomar ya las precauciones”, advierte.

Explica que el río baja un poco su nivel hacia el mes de diciembre y nuevamente vuelve a subir para la siguiente etapa. Esta vez el nivel se mantendría por encima de la media de 5 metros hasta fin de año.

Si el agua roza el pico histórico, la situación será catastrófica. ¿Por qué?

Marcos Cáceres menciona que durante la crecida del 83 estuvo trabajando con la Pastoral Social y con la empresa encuestadora ICA, de Taca Chase, en el censo de la población afectada, gracias a un convenio con el Ministerio del Interior (no existía aún la Secretaría de Emergencia Nacional, sino un Departamento de Emergencias). Entonces la cantidad de familias de los Bañados Norte y Sur afectada fue del 100%, es decir, unas 8.400 familias. De esta cantidad, 6.800 se ubicaron en campamentos y cerca de 1.600 (poco más del 20%) se ubicó por su cuenta en casas de parientes en sitios privados.

En el 92, un censo de la Municipalidad de Asunción (administración de Carlos Filizzola) con el BID arrojó una población de 11.500 familias en los Bañados. Este relevamiento se hizo en tiempo de sequía.

En el 2004 otro censo de la Comuna arrojó 21.000 familias en los Bañados y, según las proyecciones estadísticas a la fecha, la Franja Costera de Asunción albergaría a 26.000 familias. Multiplicado por cinco arroja una cifra de 130.000 personas que habitan en los Bañados.

De provisorio a eterno

Uno de los principales problemas que trae consigo la crecida es la relocalización en campamentos provisorios. Actualmente existen muy pocos espacios libres para tal menester. “Desde 1983 a la fecha los lugares de campamentos se redujeron en un 70%. En cambio, en el mismo periodo la población casi se cuadruplicó. Y todavía el grueso de la gente que podría ser afectada no subió”, señala Cáceres.

Hay más familias que saldrían en los próximos días y, en la medida en que suba el agua, la densidad que afectará será mayor. Por ejemplo, si la crecida del primer metro toma a 1.000 familias, en el siguiente metro se multiplica por dos y sube a 2.000; el próximo metro ya serán 4.000 familias, y así sucesivamente.

A medida que el agua sube, la situación se torna más crítica. “El único dueño de los Bañados es el río. No interesa si uno tiene títulos, que sea propietario o no. Periódicamente nos dice: salgan de aquí porque voy a retornar con fuerza y vayan a solucionar sus miserias humanas y materiales arriba. Es la lectura que hay que hacer”.

A criterio del técnico el río Paraguay es cíclico y puede ser considerado “muy justo”. ¿Por qué? Porque avisa cuando va a subir y lo hace cada cinco a diez años en las crecidas medias y cada 20 años con las grandes e históricas inundaciones.

Obviamente, la cantidad de gente afectada hoy día es mucho más que en épocas anteriores porque se ocupan los lugares más bajos del Bañado. “Viene un estiaje de un metro en enero, y aparentemente hay mucha tierra, y la gente se ubica en esos lugares. Eso cada año se inunda, pero las casitas salen y vuelven constantemente, pero a la vez se van consolidando en las partes aparentemente más altas. Cuando hay una crecida grande el río tarda en bajar y mucha gente ya no vuelve de los campamentos”.

El hecho de que muchas familias decidan quedarse ocupando los campamentos, no significa que los Bañados se vacíen. Son ocupados por otros, por los hijos de esas familias o porque vienen otras familias del interior a instalarse allí. “Se solucionó en parte la relocalización, pero como no hubo políticas de intervención en las zonas ya desocupadas, se las vuelven a copar y crece el problema”.

Ante esto, la solución es hacerles firmar a los afectados una providencia o compromiso de retorno, tal como se viene haciendo desde 1993 y se pudieron salvar los espacios públicos. Muchas familias o instituciones que en el 83 cedieron sus lotes o parte de predios para los campamentos temporales, luego tuvieron serios inconvenientes para recuperarlos. En algunos casos hubo que expropiar y urbanizar: Pelopincho, San Felipe, etc. Con excepción de la Avda. 21 Proyectada y las plazas de Republicano, los campamentos quedaron ocupados desde esa época.

La situación actual se torna más crítica por la falta de espacios para campamentos y hoy los damnificados del Bañado Sur están reubicados en las calles hasta 14 Proyectada. Si el agua llega a su nivel histórico, la reubicación más o menos llegará hasta la Avda. Quinta.

Cuando el agua alcance los 6,5 metros, se estima que habrá unas 3.000 familias más que serán afectadas y relocalizadas.

“Ojupi’i ha ojepyso”

En el Bañado hay un dicho muy popular entre los pobladores que dice: “ojupi’i ha ojepyso guasu” (sube un poco y se extiende mucho). Hace referencia precisamente al comportamiento de las aguas del río que suben un metro pero afectan a una gran cantidad de familias. Esto mismo genera serios problemas de evacuación porque la gente siempre tiene la esperanza de que las aguas bajarán de nuevo en cualquier momento y no tendrá que salir de sus casas.

“Oguejýta hína” es otra famosa expresión y sirve de excusa para esperar hasta último momento cuando ya el agua invadió todo y se dificulta la salida. “Cuanto más la gente se apure cuando empieza a subir el agua, se facilita la relocalización y es menos costosa. Hay que tener en cuenta que en Asunción la cantidad de canoas no llega a 1.000, por lo que no se puede contar con este medio para los traslados. Apenas el 5% de la población asuncena se dedica a la pesca, por lo que cuando hay mucha demanda las canoas no abastecen y se encarece la mudanza o se realiza al borde de la desesperación”.

Ocupación masiva

Los Bañados abarcan unas 7.000 hectáreas y se distribuyen por igual en el Norte y en el Sur casi a todo lo largo de los 16 kilómetros de costa. El problema comienza cuando esa zona empieza a ser ocupada masivamente.

Marcos Cáceres comenta que si en los años 60 la crecida del río movilizaba a unas cuantas familias, en el 1983 se convirtió en una tragedia por la cantidad de afectados, pero hoy día llegar a ese nivel de riada sería una catástrofe por todas las consecuencias que genera.

Para muchas familias que viven en el Bañado no hay casi diferencias entre el estilo de supervivencia que tiene en el Bajo y en los campamentos. Sin embargo, se convierte en un grave problema social para todos los asuncenos y paraguayos.

“Tomemos conciencia de que hay que buscar una solución definitiva al problema de la inundación”, insta Marcos Cáceres al citar que por cada damnificado de la crecida se ven afectadas cuanto menos tres personas: “cuando las familias del Bañado suben a populosos barrios, como Obrero, Republicano o Trinidad, ocupan las calles, veredas y paseos frente a las casas y además afectan a los que utilizan la calle. Si tenemos hoy 12.000 familias afectadas por la riada, por cinco corresponden a 60.000 personas, multiplicadas por los tres afectados (damnificado, frentista y el que usa la calle), lleva en realidad a unos 180.000 asuncenos afectados”.

Cuando Maneco Galeano escribió “Yo soy de la Chacarita” lo hizo con base en un drama habitual. La música que adquiere un sabor nostálgico y melodramático a la vez al referir (con las crecidas) “Pero un día a mi hogar volveré...”, hoy día, traducido a la realidad social, para nada alude a una canción romántica sino a una verdadera catástrofe.

1983

* La crecida del río Paraguay alcanzó un pico histórico de 9,01 metros.
* En la época habitaban los Bañados de Asunción (Norte y Sur) unas 8.400 familias. La riada desalojó al 100%, de los cuales 6.800 fueron a campamentos y 1.600 por su cuenta.
* En la foto, el muelle totalmente cubierto por el agua.

1993

* Entre 1993 y 1994 el agua alcanzó un nivel máximo de 8,55 a 7,19 metros, respectivamente.
* El total de familias que poblaba la zona ribereña era de 11.500, según censo de la Municipalidad de Asunción con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
* El agua no llegó a cubrir el muelle del Puerto (foto).

2014

* El agua se encuentra a una altura de 6,12 metros en Asunción, según el último reporte de la ANNP.
* Actualmente ocupa la zona ribereña de la capital un total de 26.000 familias, según proyecciones de un censo del 2004. Hasta ayer las afectadas por esta riada eran 12.666 familias.
* El agua se encuentra aún por debajo del muelle.

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Los costos del problema

pgomez@abc.com.py / Fotos: Fernando Romero y Archivo ABC Color.