Encuentran un ataúd en el altillo de San Francisco

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Un muerto olvidado en la historia o un ataúd utilizado para los responsos. Estas fueron las conjeturas que surgieron ayer cuando se descubrió el cajón mortuorio en el altillo del templo de San Francisco de Asís.

La refacción de la centenaria iglesia de San Francisco de Asís (Herrera y Caballero) está revelando valiosos decorados en la fachada y en las puertas, que desaparecieron a consecuencia de las precarias reparaciones que se realizaron a lo largo de su historia.

Este edificio que comenzó construirse a finales del 1800 y habilitado en 1901 tiene una arquitectura muy singular. En su relieve aparecen el símbolo de Tierra Santa, que plasmaron sus ideólogos desde el inicio de las obras.

Esta insignia, al igual que otros adornos que también estaban, por ejemplo en las puertas, y que fueron “enterrados” por varias capas de pintura, hoy están volviendo a resaltar gracias al meticuloso trabajo de restauración que se realiza en el templo con aportes y la colaboración del Ministerio de Obras Públicas, la Secretaría Nacional de Cultura y de los fieles; pero lo que nunca pensaron encontrar, según dijeron los propios sacerdotes franciscanos, es un ataúd, que fue olvidado en un altillo que se encuentra al costado derecho del altar principal.

El féretro estaba en una de las esquinas, en posición vertical.

Los restauradores comunicaron a los sacerdotes y estos ni siquiera sabían de su existencia. Lo primero que hicieron los religiosos fue comunicar al director de Obras Públicas, Arq. Gustavo Glavinich, quien llegó al lugar y anunció que el siguiente procedimiento será comunicar a la fiscalía para verificar el hallazgo. Según el profesional, se trataría de un féretro vacío.

El sacerdote Absalón Portillo indicó que el ataúd se habría utilizado algunas vez para los responsos.

Relató que antes, cuando no se podía traer los difuntos al templo, se utilizaba un cajón tapado con un manto negro para los responsos.

Con estos elementos que están saliendo a luz con la refacción, el templo está demostrando que tiene más historia que contar y mostrar por encima de su belleza arquitectónica.