En el León Coundou afirmó:
-Un pueblo que no mantiene vivas sus preocupaciones, que vive en la inercia y aceptación pasiva, es un pueblo muerto.
-El desarrollo económico tiene que tener rostro humano. ¡No a la economía sin rostros! No hay personas de segunda, de tercera ni de cuarta. Somos todos de la misma línea.
-Ningún político puede cumplir su rol si está chantajeado por actitudes de corrupción.
-Las ideologías terminan mal, no sirven. Las ideologías terminaron en dictadura, siempre. Las ideologías piensan por el pueblo; no dejan pensar al pueblo.
-Me da moquillo escuchar discursos grandilocuentes de personas que conozco y pienso: ¡Qué mentiroso que sos!
-La creación de riqueza debe estar siempre en función del bien común, de todos, y no de unos pocos. El egoísta se excluye. Nosotros queremos incluir, no excluir a nadie, ni tampoco autoexcluirse. Porque todos necesitamos de todos.
-El chantaje siempre es corrupción, el chantaje es la polilla, es la gangrena de un pueblo.
-Hay que respetar al pobre, no usarlo como objeto para lavar nuestras culpas.
-No tengan miedo de dejar todo en la cancha, jueguen limpio, jueguen con todo, no busquen el arreglo previo para evitar el cansancio, la lucha, no coimeen al referí.
