Hermanos, en equipo como familia

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Animador: Nos reunimos para prepararnos para la Navidad, nuestra fiesta cristiana. Este año seguiremos dialogando sobre la familia y en especial profundizaremos sobre la fe, en respuesta a la convocatoria realizada por el papa Benedicto XVI.

Animador: En esta Navidad Dios hecho Niño se acerca a nosotros, nos muestra su buena voluntad, nos da su gracia, nos invita a la reconciliación, a abrirnos a los demás, de manera especial a los miembros de nuestra familia.

Todos: Señor, danos un renovado impulso para vivir la fe en nuestra familia.

Animador: Virgen María, tú que escuchabas y ponías en práctica las enseñanzas de Jesús, haz que nuestra familia y nuestro país, en esta Navidad, renueven su compromiso de vivir en la unidad y en el amor.

Todos: Señor, danos un renovado impulso para vivir la fe en nuestra familia.

Animador: Recemos juntos el Padre Nuestro y el Ave María.

Canto.

Lectura bíblica: Mc. 2, 1-12
Hoy en día el lema de la vida es básicamente “cada uno por su lado”. Vivimos la mayor parte del tiempo con la sensación de que si yo no me ayudo a mí mismo, nadie me ayudará; esto no está del todo equivocado, pero sí nos ha llevado a vivir equivocadamente. Hemos caído en una forma de vida en que lo primero, más importante, soy YO, mi bienestar, mi salud, lo que yo quiero. Queremos que todo el mundo nos ayude, pero a la hora de ayudar somos expertos en poner excusas.

Este pasaje de Marcos nos muestra cómo deberíamos ser con nuestros hermanos y nuestras familias de una manera práctica, no solo limitándonos a la comodidad de “rezar los unos por los otros”, pensando que esto es suficiente. Como el paralítico, todos necesitamos de Jesús, y llegan tiempos en que no podemos alcanzarlo solos.

Por más independiente que te creas, en más de una oportunidad vas a necesitar de otra persona para ayudarte. Muchos nunca quieren recibir ayuda porque no les gusta tener que dar ayuda, o son tan orgullosos que siempre quieren el logro para ellos mismos. Podemos anhelar a Dios con todo nuestro corazón, pero siempre llegan momentos en que no podemos alcanzar a Dios solos. Necesitamos de la ayuda de otros. Estos cuatro estuvieron dispuestos a romper el techo de la casa para ver que su amigo sea sanado.

¿Estás dispuesto tú a hacer, para ver que tu hermano reciba ayuda? Lamentablemente hoy en día no es más que una pobre oración sin fe la que damos por ver sano al hermano. Por lo menos una confiada oración ayudaría.

Una familia se cuida entre sí. Esta es una de las características básicas de una familia. Si no se preocupa tu hermano, entonces deberías tú preocuparte, porque estás absorbido por ti mismo. Para ayudar a otro no hay que sentirlo, ni rezar; simplemente ver la necesidad y hacer algo al respecto.

Siempre va a haber gente que le molesta que otros sean ayudados. Lo triste es que, hoy en día, ponemos tanto valor en la opinión de la gente, que terminamos por hacer nada buscando el agrado de ellos. Debemos hacer lo que está bien porque está bien y punto. No usarlo como una excusa para buscar aprobación o para tener más fama. Debemos hacer el bien al otro simplemente porque está a nuestro alcance hacerlo, porque eso es lo que haría Jesús.

Los cuatro amigos no recibieron nada por ayudar.

Este es un punto muy importante, porque lo normal es que siempre busquemos cuál es nuestra paga por ayudar, o nuestra parte en la bendición, o que, por lo menos, nos queden debiendo un favor. Dar no es “dar esperando recibir algo a cambio”, eso es COMPRAR. Lamentablemente, muchas veces, decimos que vamos a ayudar, pero más bien terminamos “alquilando nuestros servicios”. Porque siempre les insinuamos a los hermanos a los que “ayudamos” que vamos a querer algo al final… “aunque sea para el pasaje, kape”.
Jesús vio la fe de los 5, no solo la del paralítico. Qué interesante que Jesús tomó en cuenta la fe de los cinco amigos. A veces pensamos que la FE es “como una clave para mis bendiciones personales”, y olvidamos que también podemos tener fe para que nuestros hermanos alcancen el favor de Dios.

Y no solo fue fe, sino que actuaron en fe. Rompieron todo un techo, y no fue hasta que terminaron que Jesús les habló, siendo que debe haber sido bien obvio el desastre. El punto es que muchas veces nos comprometemos por que al momento nos sentimos mal por alguien pero no terminamos lo que empezamos, dejamos a los demás solos a la mitad del camino.

Para dialogar
¿Qué clase de hermano quieres ser?
¿Confías en quienes te rodean?
¿Tienes buenas relaciones con tus hermanos?
Oración de los fieles: Jesús hermano nuestro, cuídanos.
Por el Papa, obispos, sacerdotes, diáconos, que en fraternidad muestran el camino a Dios con mayor claridad. Oremos.

Por la hermandad entre cuanto compartimos la fe y también con los que no compartimos. Oremos.

Por los enfermos, hermanos nuestros, que Dios les conceda la salud física y espiritual. Oremos.

Por los gobernantes, que teniendo en cuenta que somos hermanos entre todos, gobiernen con justicia. Oremos.

Por los niños, jóvenes y adultos que en el diálogo logren descubrir la fraternidad.

Tarea familiar
Agregar una vela en el altar.

Oración final
Animador: Al culminar este encuentro llevemos en nuestro corazón la palabra que escuchamos y compartimos, esto nos ayudará a mirar la Navidad con ojos de fe y esperanza.

Todos: Señor, que esta Navidad renueve la fe y el amor en nuestra familia.

Animador: Hemos reflexionado sobre nuestra familia reconociendo todo lo que significa en nuestra vida, es en ella donde se aprende a conocer y amar a Dios en los demás.

Todos: Señor, gracias por nuestra familia.

Animador: Que cada familia en el Paraguay sea un lugar donde se aprenda a conocer y a amar a Dios y a sus integrantes: papá, mamá, hermano/a, abuelo/a.

Todos: Señor, ayúdanos a fortalecer los vínculos familiares en nuestro querido Paraguay.

Animador: Recemos todos juntos pidiendo al Señor que mire con gran compasión y misericordia sobre las familias divididas y separadas, sobre los niños que no sienten el amor de sus padres. Que los integrantes de las familias paraguayas aprendan a perdonar y a amar con todo el corazón. Por estas intenciones recemos todos juntos un Padre Nuestro y Ave María.

Canto.