Los nativos llegaron hace dos semanas y se instalaron en la vereda del ente que tiene su local en Don Bosco y Humaitá.
Según Domínguez, hace tres años, un grupo de campesinos invadió la propiedad y se resiste a abandonar con el pretexto de que el predio es fiscal. Agregó que esta situación genera temor en la comunidad, porque los invasores empezaron a desmontar todos los remanentes de bosques que existían en el lugar.
Los nativos también piden víveres y herramientas para retirarse de la capital. Según indicaron, ya existe la orden judicial para la realización de la mensura; sin embargo, hasta ahora no se realiza el procedimiento por la burocracia de los funcionarios del Indi.