Jornadas Mundiales de la Juventud surgieron para revitalizar la Iglesia

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Jóvenes de los cinco continentes, entre ellos 5.000 compatriotas, participarán a partir del martes de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Los compatriotas ya están en diócesis adyacentes a Río de Janeiro, hasta donde irán para recibir catequesis de obispos y cardenales, en la previa a los actos centrales que serán el sábado 27 con la vigilia y la misa de envío, el domingo 28.

BRASIL (Aníbal Velázquez, enviado especial).-Las Jornadas Mundiales comenzaron con un encuentro promovido por el carismático y querido papa Juan Pablo II, en 1984, que para revitalizar a la Iglesia no encontró otra mejor fórmula que apostar a los jóvenes, para que estos fuesen los misioneros y al mismo tiempo evangelizadores de sus coetáneos, frente a una corriente antiiglesia, que amenazaba con arrasar con la cultura cristiana.

Aquel primer evento, como el propio Juan Pablo II lo denominó, fue un encuentro de amor, soñado por Dios y abrazado por los jóvenes.

Este evento tiene su origen en grandes encuentros con los jóvenes celebrados por el papa Juan Pablo II, en Roma. El primero de ellos fue en ocasión del Año Santo de la Redención en 1984, en la plaza de San Pedro, en el Vaticano. Fue allá que el Papa entregó a los jóvenes la cruz que se tornaría uno de los principales símbolos de la JMJ, conocida como la cruz de la jornada.

El año siguiente, 1985, fue declarado Año Internacional de la Juventud por las Naciones Unidas. En marzo hubo otro encuentro internacional de los jóvenes en el Vaticano y en el mismo año el Papa anunció la institución de la Jornada Mundial de la Juventud.

La JMJ, como fue denominada a partir de 1985, era un desafío que buscaba mostrar al mundo el testimonio de una fe viva, transformadora y a difundir el rostro de Cristo en cada joven.

Precisamente, los jóvenes serán los protagonistas de este gran encuentro de fe, esperanza y unidad. Y a partir de ese momento los encuentros fueron centro de convergencia de miles de jóvenes; porque el objetivo principal era dar a conocer a todos los jóvenes del mundo el mensaje de Cristo, pero es verdad también que a través de ellos, el rostro joven de Cristo se muestra al mundo.

La Jornada Mundial de la Juventud, que se realiza anualmente en una diócesis, elegida por el Pontífice, ofrece cada 2 o 3 años un encuentro internacional de los jóvenes con el Papa, que dura aproximadamente una semana. La última edición internacional de la JMJ fue realizada en agosto de 2011, en la ciudad de Madrid, en España, y reunió a jóvenes de más de 190 países.

La XXVIII Jornada Mundial de la Juventud será realizada del 23 al 28 de julio del 2013 en la ciudad de Río de Janeiro y tiene como lema “Id y haced discípulos entre todas las naciones” (Mt 28, 19).

Más allá del hecho de estar en otros países, con sus encantos turísticos, la participación en la Jornada requiere un cuerpo preparado para la peregrinación y un corazón abierto para las maravillas que Dios tiene reservadas para cada participante, dicen los organizadores. Los encuentros son catequesis, testimonios, acciones, ejemplos de amor al prójimo y a la iglesia, festivales de música y actividades culturales.

Al final, un encuentro de corazones movidos por la misma esperanza de que la fraternidad en la diversidad es posible.

avelazquez@abc.com.py