Llegó vestido, por supuesto, con su indumentaria deportiva. Elías es delgado pero fuerte, su metro 71 encaja a la perfección en sus 65 kilos. El 3 de febrero cumplirá 17 años. Previamente entrenado en natación y fútbol, hace 2 años su papá le regaló una bicicleta de gama media para salir a pasear. “Salíamos con él y con mi tío a recorrer lugares turísticos”. Las salidas se fueron haciendo cada vez más frecuentes y, sin percatarse, se adentró en lo que sería su pasión deportiva: el ciclismo. “Un vendedor que me arreglaba la bici, me preguntó si no quería entrar a la escuelita del Paraguay Cycles Club, porque estaban buscando nuevos talentos”, inicia Elías. Ahí conoció a su entrenador, el profesor cubano Roberto Menéndez (gran excampeón en ciclismo rutero). El entrenamiento fue duro pero logró durante el año 2014 participar en varias competencias rankeables de la Federación Paraguaya de Ciclismo. Obtuvo en la categoría Jóvenes (15-16 años) sus primeros títulos, entre ellos el de Campeón de la Copa Internacional Mountain Bike (realizada en Paraguay) y Mejor Ciclista de Pista 2014.
Todos los días Elías hace su trayecto de 1 hora (ida y vuelta) desde su casa luqueña hasta la escuelita de ciclistas que funciona en el Jardín Botánico. Pedalea equipado como corresponde, pantalón ciclista, zapatos deportivos con calas, casco, lentes, guantes y remera de Paraguay Cycles Club. “Los estables tenemos remera del Club, otros no, porque van, prueban y desisten. En la escuelita lo que más hacemos es mountain bike en un sendero con arena, ramblas, terrenos bien trabados para que cada niño se supere a sí mismo”, cuenta. En la pretemporada hay que meterle a fondo al entrenamiento, “hacemos una hora de trote, natación, ejercicios de brazos y piernas para ganar masa muscular. Es un tiempo clave, ahí decidís si querés quedarte o no”. Después de la pretemporada cambia el escenario, el trabajo está en la autopista, siempre con el acompañamiento del profesor que lleva un cartel que dice: “Cuidado, ciclistas entrenando”. Igualmente, el joven campeón suele salir con compañeros y ahí hay que enfrentarse con los camiones que “no te respetan, a propósito te rozan. Con la bicicleta rutera no tenés tanto control como con una mountain bike, pero uno va aprendiendo las mañas de sobrevivencia”.
Un estilo de vida
Elías cursa el tercero de la media, su sueño universitario es ser ingeniero agrónomo. “El año escolar fue duro, al principio bajé mis notas porque estaba muy cansado y el tiempo apenas me daba, pero después me levanté. Entendí que esto era un estilo de vida”. Maduro en su decisión, se negó a unas lindas vacaciones en Brasil con su familia por quedarse a entrenar. Su mamá nos cuenta que lograron conciliar y, previa charla y consejos del profesor para seguir entrenando en la playa, la bicicleta fue agregada, como una reina, a todo el equipaje.
–Todo indica que este deporte te da valentía.
–Al principio entré muy temeroso, corría con miedo. Mi compañero me ganó en varias fechas y yo me preguntaba qué me faltaba. Después descubrí la motivación: tenés que sacrificarte hoy para tener resultados mañana. El deportista que piensa “mañana puedo terminar mi rutina”, fracasó.
–¿Sentís que el deporte es tan sano como lo pintan?
–Yo tuve que renunciar a muchas reuniones de amigos, sabía que ahí se fumaba y se tomaba. Quería ir porque estoy en la edad, pero renuncio a cualquier cosa por el deporte. Hay que estar al 100%; la bicicleta más cara no sirve si tu cuerpo no está bien preparado.
–Incluye dejar las hamburguesas, la pizza, los dulces, la gaseosa.
–Todo eso me encantaba, pero fui dejando. Este año empiezo con una dieta especial.
–¿A qué ciclista admirás?
–Al velocista Mark Cavendish (29), alias MaxMan, es considerado uno de los mejores de todos los tiempos.
–¿Cómo te ves a la edad de él?
–Yo quiero ser campeón mundial.
–Bien alto.
–Voy a llegar. En la mentalidad paraguaya, podemos llegar al podio, pero no ser número uno. Algo que me molesta es cuando amigos y parientes me dicen: “¿Qué tanto es ser ciclista? Cualquiera puede serlo”. Una cosa es andar en bici de paseo, parar, tomarte un juguito, mirar los pajaritos, y otra muy distinta es correr, sentir el corazón en la garganta, el esfuerzo que se hace es extraordinario.
–Pero siempre hay un lado que cree y compensa.
–¡Claro! Quiero agradecer a Dios en primer lugar, al Paraguay Cycles Club, a mi colegio Bautista de Villa Morra y a todos los que confían en mí.
Directo a la meta
Elías es esprinter (ciclista de ruta caracterizado por potencia y velocidad). Este año no se dieron las cosas para que viaje al Panamericano de pista (México), pero igual buscará participar a nivel internacional en Foz o en Misiones (Arg.) Sus padres, Sandra y Carlos, se abocarán este año a buscar una beca deportiva para España o Italia, sin perder la complementación de una carrera universitaria.
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