Gloria Marina Chávez, miembro del directorio de la Fundación Asoleu, afirma que la Navidad de su niñez le remonta a la casa de su abuela, Salvadora González. Recuerda que ella iba con sus padres y sus dos hermanos.
“Me impresionó mucho cuando en Navidad visitamos a unos familiares en el interior y en el trayecto del camino paramos para ver un pesebre. Vi que en esa casa los niños no tenían la abundancia que yo tenía”, apuntó y añadió que por eso a sus hijos les inculca compartir lo que tengan. Hay que compartir para ser feliz, dijo.
De cómo llegó a su labor actual, recuerda que estaba próxima la Navidad cuando un grupo de amigas le invitó a una cena. Ese día vio a una mujer llorando porque no tenía remedio para la quimioterapia de su hijo. Eso hizo que Gloria Chávez se quede en la Fundación Asoleu desde hace 13 años. Fue presidenta por 4 años y ahora miembro del directorio.
“Estar en Asoleu me ayudó a crecer como persona y a dar gracias por la salud de mis hijos y darme cuenta de que tengo todo para ser feliz”, significó y agregó que en la entidad se les brinda el tratamiento de quimioterapia a 150 niños.
“Cada niño que se cura representa para nosotros que vale la pena el esfuerzo y luchar contra la carencia, la falta de responsabilidad y conciencia por parte de los gobernantes, porque lo que hacemos, debería hacer el Estado”, indicó.
Añadió que de los G. 1.100.000.000 del presupuesto del año pasado, el Congreso les recortó a G. 500.000.000. Eso significa que la mitad de los niños podrían quedar sin quimioterapia. Para evitar la situación, la fundación hará rifas, eventos y recurrirá a los 800 padrinos que aportan a partir de 10.000 guaraníes.
“Tenemos niñas que fueron pacientes y hoy son madres de familia con chicos sanos y llevan una vida normal. El cáncer no es sinónimo de muerte, sino de lucha por la vida”, manifestó.
“Todas las actividades de recaudación que hacemos están bendecidas por un rotundo éxito. Tal vez los muchos niños que ya partieron nos ayudan desde el cielo para que otros enfermos como ellos reciban, sino la cura total de sus enfermedades, por lo menos una calidad de vida en sus cortas vidas”, dijo la artista plástica y madre de tres hijos.
Labor altruista
Asoleu trabaja en el Hospital Materno Infantil en San Lorenzo, específicamente en el Pabellón de Hematooncología. Desde el 28 de abril de 1998 viene realizando una labor altruista para garantizar un tratamiento integral a los niños y niñas de entre 0 a 18 años.
El 98% de los casos a quienes asisten corresponden a pacientes del interior del país cuya situación
económica es de indigencia, complicada por la falta de trabajo y el acompañamiento del paciente por sus padres, dejando a sus otros hijos al cuidado de otras personas y en muchos casos, solos.
El Albergue Fausta Mazzolo, ubicado en Jóvenes por la Democracia y Calle 1, San Lorenzo (Tel. 021-652228) es un lugar donde los niños se hospedan en forma gratuita, por el lapso de tiempo que dure su quimioterapia, con un acompañante. Ahí reciben desayuno, almuerzo y cena, así como apoyo para los padres.
Motivación para vivir
Gloria manifestó con alegría que el jueves último, los integrantes de la Fundación Asoleu les cumplieron sus sueños de recibir un regalo por Navidad, a casi 150 niños enfermos del albergue, que hicieron sus pedidos en una cartita. Para que eso sea posible, solicitaron a los empresarios de buen corazón y por las redes sociales, el apoyo solidario.
Los niños pidieron desde Play Station hasta una remera de un jugador de fútbol. Dos niños no recibieron sus pedidos, una tableta y una computadora. Del buen corazón de la gente, depende que estos niños, también reciban sus obsequios.
“Los regalos les incentivan a los niños a no tener recaídas”, dijo Gloria Chávez; quien vestida de mamá Noel repartió regalos a los pequeños, recordando aquella visita a los niños pobres durante su niñez, tras la cual se dio cuenta de que tenía mucha abundancia y decidió ayudar a los menos favorecidos.
Gloria Chávez resaltó emocionada el caso de Giomara, una niña de dos años, de Lambaré, que nació con cáncer, ya tuvo varias recaídas y no se recuperaba. Gracias a la ilusión de recibir un regalo que quería por estas fiestas (una motito), se recuperó casi milagrosamente hace semanas. Ahora juega felizmente con su regalo.
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