“Las paraguayas prefieren vestir sexy”

La moda en el vestir ha sido siempre un medidor bastante acertado de la cultura social, en todos sus niveles. En Paraguay las mujeres siguen prefiriendo la ropa bien ceñida, tanto en jeans como en vestidos. Conversamos sobre este tema con la psicóloga Gabriela Vergara y la asesora de moda Raquel Sosa.

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La diseñadora madrileña Agatha Ruiz de la Prada dice que la ropa femenina no necesita ser sexualizada para transmitir elegancia y belleza. Pero cada mujer tiene su estilo. “Por lo general, las mujeres me buscan para ayudarlas a empoderarse, las ayudo a encontrarse a sí mismas en la imagen que ellas mostrarán al mundo. Me gusta ayudar a las mujeres a verse y sentirse exitosas en todas las áreas de su vida”, dice Raquel Sosa, asesora de imagen y coach.

–¿Es sexy en el vestir la mujer paraguaya?

–Es un estilo que les gusta a las mujeres paraguayas. Existen 7 estilos universales, el estilo es algo natural que traemos, lo que nos hace únicas y diferentes. El sensual es uno de ellos y hay que saber llevarlo, pues hay una línea muy delgada entre lo sexy y lo vulgar. Ser sexy es una cuestión de actitud.

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–¿Cómo no traspasar esa línea?

–Debemos tener en cuenta nuestra edad, muchas veces creemos que usar prendas juveniles, ceñidas o que muestren más piel nos hará lucir más jóvenes, pero casi siempre el efecto es totalmente opuesto. Lo que mejor te quede depende de tus características físicas, personalidad, actividad que realices. Debemos tener en cuenta que vivimos en clima cálido, por lo tanto: prendas no tan al cuerpo y texturas suaves.

–Cuando se invierte tiempo y dinero en gym, dietas y cirugías, se quieren mostrar los resultados.

–Está bien, pero sin perder la clase. Mostrar de más no nos hace más sexys ni lindas.

–También hay publicidad virtual de ropa que no marca las curvas, pero conserva lo femenino.

–La verdad no creo que acá acepten ese tipo de moda, ni siquiera encontramos esa ropa en las tiendas fácilmente. La mujer latina tiende a mostrar más sus curvas.

–Cómo vestir acertadamente para la oficina?

–La vestimenta profesional tiene códigos que deberíamos respetar: Evitar las transparencias. El largo de la falda hasta 2 cm sobre la rodilla. Escotes moderados. Zapatos ideales son los de taco 7 cm o menos, cerrados, sin plataformas. Accesorios y maquillaje discretos.

–¿Qué debemos preguntarnos frente al espejo?

–Mirándome al espejo, analizo el mensaje que emito al mundo y si estoy de acuerdo con eso. Lo que debemos tener en cuenta es la comodidad, resaltar las partes que nos gustan de nuestro cuerpo y ocultar las que no estamos tan conformes.

–¿Qué cualidad nos ayuda a vestirnos bien?

–Todas las mujeres poseemos un sentido común, que nos dirá hasta dónde mostrar nuestro cuerpo. A través de nuestra imagen decimos quiénes somos, a dónde vamos y qué queremos lograr en la vida.

Patrones de belleza

“El culto desmesurado a lo físico no es algo exclusivo de la mujer ni de la moda femenina. Está presente en todos los actos de la vida. Tiene que ver con el materialismo, el consumo desmedido y con la necesidad de encajar en patrones estéticos, sociales y laborales. Tampoco es exclusivo de la época, pero actualmente hay un fuerte condicionamiento mediático y publicitario: nuevos productos, operaciones, cosméticos que prometen perfección física y felicidad duradera; mayormente esto va dirigido a la mujer”, introduce la psicóloga Gabriela Vergara.

–¿La mujer quiere o debe verse bien?

–En general desea verse bien, el problema empieza cuando se vuelve esclava de ese verse bien. Tomar la moda, las tendencias la belleza como un aspecto de la vida no tiene nada de malo, pero no debe volverse prioridad absoluta. Se dice: “La mujer debe verse bien en todo momento”, “La mujer nació para ser bella” o relacionar todo acto de coquetería y sensualidad con una sumisión al patriarcado. Estas posturas, llevadas al extremo, son nocivas. Hombres y mujeres debemos relajarnos más en cuanto a la moda, el peso y otros aspectos estéticos.

–La industria de la belleza siempre se ha dirigido enfáticamente a la mujer; en esta era, lucir bien es un requisito social que abre puertas.

–Sí, pero consideremos que actualmente hay empresas que reditúan con hacer sentir a la mujer insegura en su aspecto para que gaste sumas de dinero en verse bien, sexy. Lo que es contradictorio es que a la vez hablen de no cosificar a la mujer. Entrar en el juego psicológico del consumo es el principal enemigo de la autoestima de las mujeres.

–¿A las mujeres nos ocupa más pensamiento la moda, lo estético?

–Lo estético, lo visualmente bello, existe y tiene que ver con la combinación de colores, la simetría, etc. Las mujeres tendemos a ser más sensibles, por lo tanto, somos sensibles a la moda. Eso no significa que el hombre no aprecie lo bello o no quiera verse bien, pero siempre en menor medida que la mujer.

–¿La ropa debe diferenciarnos sexualmente?

–Siempre se diferenciaron las ropas masculinas y femeninas, pero hoy en día no necesariamente tenemos que cumplir con ciertos estereotipos de feminidad o masculinidad. Sin embargo, también me pregunto: ¿Por qué hay que ir al extremo y eliminar la diferenciación? Cada persona debe llegar a sentirse libre y elegir lo que le siente más cómodo, conociéndose a sí mismo y dejar de ser un subproducto de la sociedad en que vive. El equilibrio es el gran desafío.

–¿Cómo interpretar la moda cuando emite mensajes sexuales?

–Hay una masiva tendencia a erotizarlo absolutamente todo, ya que cuando el cerebro humano tiene activadas las zonas primitivas –donde opera la sexualidad que es estimulada por el desnudo– es más manipulable. Estos desnudos se promocionan a través de la televisión, las estrellas de cine, etc.

–Modelos, actrices, realeza… siempre han sido patrones femeninos.

–No hay recetas por mucho que las culturas modernas quieran asegurarlo: Hay mujeres que desean verse femeninas y cuidar cada detalle, mientras que otras no desean perder tanto tiempo en esto. Vestir entalladamente, por ejemplo, no significa ser más o menos bella ni más o menos segura de sí misma. El secreto está en liberarnos de lo impuesto y sentirnos cómodas.

lperalta@abc.com.py

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