Legendario ex Cerro Tacumbú sigue relegado

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El poeta Carlos Miguel Jiménez bautizó el Cerro Tacumbú como el “cerro de la Asunción, cerro Comunero, cerro de la calle Colón y del barrio Obrero”. Lo lloró en sus versos porque fue “mutilado” para empedrar las calles de la capital, tarea inútil porque después todo se cubrió con el asfalto. El cráter al que dio lugar hoy se ha convertido en una hermosa laguna con vocación de parque. Las promesas siguen esperando, aunque aún quedan dos años para cumplirlas.

“De esta cantera salieron casi todas las piedras para Asunción y otros lugares del país”, dice Braulio Ovelar (68), quien lleva más de 30 años viviendo en lo que queda del Cerro Tacumbú.

El lugar es visitado por turistas y especialmente estudiantes que elaboran proyectos ecológicos de los más diversos sobre cómo recuperar el entorno e integrar al pequeño parquecito que se conformó en torno a la capilla Nuestra Señora de la Paz.

Todavía hay casitas muy pintorescas a las que se acceden por pequeños callejoncitos de varios escalones. Bien podría ser un barrio similar al que se recuperó en San Jerónimo.

La idea de convertir el espejo de agua y los alrededores en un espacio público data de 1997, cuando los vecinos habían presentado el primer proyecto a la Municipalidad de Asunción durante la gestión de Martín Burt. Todas las administraciones que pasaron desde entonces por la Comuna habían prometido recuperar el sitio y convertirlo en atractivo turístico. Las promesas se llevaron el viento, y solo se concretó la ejecución de un pequeño parquecito en el predio de la capilla Nuestra Señora de la Paz, que es cuidado por los vecinos, que lo mantienen bajo llave.

El resto del entorno está ocupado por viviendas precarias que arrojan una gran cantidad de basura a la laguna.

Pese a la suciedad de la costa la masa de agua alberga a peces de varios tamaños, especialmente tilapias, de las que se alimentan aves acuáticas, como las garzas blancas y los mbiguá que sobrevuelan durante todo el día.

“Incluso aquí había yacarés, pero luego desaparecieron porque gente que viene de las villas los cazó”, comentó un efectivo de la Primera División de Infantería (ex RI 14) que limita con el lado occidental de la cantera. Gracias a la presencia militar en este sector se mantiene limpio el lugar, con un césped muy bien cuidado y con gran cantidad de árboles que invitan a las caminatas.

Los soldados de esta unidad realizaban anteriormente en el lugar prácticas de incursiones, incluso con canoas inflables. Sin embargo, debido al aumento del nivel del agua que es estática y tiene una profundidad que supera los 30 metros, se ha vuelto peligroso para la natación.

Las viviendas precarias dominan el paisaje del lugar y requieren ser reubicadas para la instalación de camineros destinados a la práctica de senderismo. También se deben incorporar miradores en varios puntos.

El intendente Arnaldo Samaniego, entre sus promesas relativas a las áreas verdes, también anunció la implementación de proyectos ya existentes, y entre ellos cita el Parque Tacumbú. Le quedan poco más de dos años para concretarlo.

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