Leyendas, y una heroína

Lomas Valentinas está llena de leyendas que Herbet va desmenuzando. El lugar había sido escogido por el mismo Mariscal quien mandó a la búsqueda de un terreno propicio para el campamento al Cnel. Thompson.

Thompson así lo hizo y también cuenta en su libro de 1868 que frente a la entrada de la Estancia Guyratí hizo una estrella de pasto con base de piedra. Tenía diez metros en cada punta. “Hasta 1956, en que fui a la zona seguía la estrella, pero después lo cavaron en busca de plata yvyguy.

Otra de las cosas que se cuentan sobre Lomas Valentinas es que las trincheras hechas para la guerra nunca se utilizaron. Se hizo en forma de media luna que saliendo de Itá Ybaté, circunvalaba la Estancia Guyratí y llegaba hasta Pikysyry, un manantial de donde los soldados se abastecían de agua.

A unos 500 metros del monumento actual existía una laguna que con el tiempo se colmató de arena. “Muchos decían que si se llegara a drenar se hubieran sacado muchos recuerdos de la guerra porque alrededor de él se combatió ferozmente, pero no se llegó a las trincheras.

Pero quizás la gran heroína de Lomas Valentinas haya sido Ramona Martínez. ¿Quién fue esta mujer cuyo nombre lleva la escuela de Itá Ybaté? Fue una esclava del Mariscal. Cuando tenía 22 años el Mariscal la compró de la Esclavatura del Estado. Y aunque Don Carlos Antonio López había decretado la libertad de vientres, la nueva ley no alcanzó a Ramona Martínez, quien había nacido antes. “En uno de los libros de historia la tengo como esclava del Mariscal, aparece con un hijo y se dice que luchó en Ypecuá”, dice Herbert.
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