Carolina inició su carrera de estudio y trabajo como diseñadora gráfica, luego se especializó en marketing y recursos humanos. Es conferencista y autora del libro It’s a macht. Estuvo en nuestro país invitada por la Asociación Paraguaya de Recursos Humanos. La autora, quien trabajó para dos multinacionales, brindó una conferencia destinada a jefes de área, emprendedores y jefes de recursos humanos, sobre el desafío de seducir a los mejores talentos del mercado y atraerlos hacia sus empresas. Basada en la atracción mutua que debe existir entre el empleado y el empleador, rescata la red de encuentros Tinder, “más allá de la búsqueda de una pareja, la lógica de esta red social también sirve hoy para crearte relaciones de amistad y laboral a través de un match muy similar al del amor” afirma.
–¿Por qué la idea de lanzar un libro y qué repercusión está teniendo?
–El libro se fue gestando en mi mente en muy poco tiempo; hacía muchos años que venía trabajando en marca empleadora, que es mi especialidad. Me di cuenta de que mi experiencia podía ser muy valiosa para compartirla. El libro lo hice en 3 meses, soy muy ansiosa; ya estoy preparando el segundo. Está teniendo muy buena repercusión porque mi estilo literario es corto y fácil de leer; como lectora, muchas veces con poco tiempo, valoro los autores que van directo al grano.
–¿Cómo define el talento el mundo empresarial?
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–La definición de talento es para cada compañía algo diferente. Una compañía puede definir al talentoso como el que más se esfuerza, el que “se pone la camiseta”, yo diría que es aquel en el que se ve la pasión, el que fluye a través de su trabajo. También talento se puede considerar de acuerdo a la cultura, alguien que viene de una cultura agresiva, no funcionaría en un ambiente más tranquilo. Debemos ampliar la definición de talento, que tiene que ver con skills personales (preparación, capacidades, competencias, experiencia) sin olvidar la educación familiar que recibiste. El talento no solo es el estudio o la visión del mundo que tenés, sino es una mirada global.
–¿Una mente brillante, creativa puede desarrollarse dentro de una empresa que marca las reglas, que delimita?
–Generalmente una persona talentosa que no tiene espacio para desarrollarse, se va. Como te decía, depende de la cultura de la empresa. Creo que hay que desarrollar habilidades para saber manejarse tanto en una selva como en un ambiente burocrático, eso es un desafío, tener talento. Por eso esto es un match.
–¿Hasta qué edad consideran joven las multinacionales?
–Hay compañías en que sos joven hasta que ocupes un lugar gerencial, quizás a los 40 o 50 años. Otras donde hay gerentes de menos de 30 años. Las industrias tienen un ritmo vertiginoso y muy ligado a los jóvenes. Mucho de lo que hablamos tiene que ver con las empresas grandes, pero están también las pymes. Creo que la juventud per se no es algo que agregue valor, es la cabeza, una persona de 60 años puede tener ideas muy frescas, visión, potencialidad.
–Pero los más jóvenes llevan ventaja al ser nativos digitales.
–Su habilidad tecnológica les permite vivir de otra forma: si un Generación Z quiere ir al cine, mira en su smartphone y compra las entradas por ahí. Un Baby boomer quizás va de cine en cine. Mi mamá llama por teléfono al cine, algo impensable para mí. Estar aggiornados es lo que se viene, pero no creo que sea un requisito indispensable, salvo para las áreas de sociabilidad y comunicación, pero para un biólogo, por ejemplo, probablemente no lo sea, porque aporta otro conocimiento.
–¿Qué significa la “atracción mutua” en la relación laboral?
–Me tiene que gustar estar donde estoy. Si en ese lugar tengo voz o si me hacen sentir el último orejón del tarro, todo eso es tan importante como la tarea que vas a desempeñar. Hay generaciones como la Y, que no nos bancamos ciertas reglas porque no consideramos al trabajo unido al sacrificio y esfuerzo, nosotros creemos que es posible trabajar y pasarla bien, y no se debe confundir con que somos personas no comprometidas con lo que hacemos. Porque también tenemos otro sentido del dinero, ya no como antes guardarlo para después disfrutar, sino que trabajamos, ganamos y lo disfrutamos al mismo tiempo.
–Han cambiado muchos conceptos, por ende, actitudes y acciones.
–Antes al empleado que se quedaba después de hora se lo consideraba bueno, hoy es alguien que no supo resolver algo de manera rápida y práctica, o sea, un improductivo. Hoy las empresas migran hacia los modelos más positivos. Hay que entender la “big picture” para poder dar lo mejor de uno.
–¿A qué exigencia empresarial un talentoso le dice que no?
–Se rechaza que no se le permita ser quién es. Creo en que si me vas a contratar, aceptes todo de mí, mi estilo, lo que soy como persona. Fluir no es solo ser bilingüe y manejar el Excell, sino dejar ser a quién sabe cómo ser más productivo. Además debo tener las puertas abiertas para irme a otra compañía y, si se da, poder regresar a la que dejé; hay todavía mucho egocentrismo, compañías que fuerzan a trabajar “para siempre” con ellas; pero eso hace que el empleado pierda la pasión, no tenga más ideas.
Los de la Generación Y no somos extraterrestres, no estamos desconectados de otras generaciones; a veces, cuando se explican estos temas, se usa la pedagogía de exagerar las diferencias. No nos quedemos en “en qué año naciste” sino en pensar lo mejor para la relación laboral.
Madre y ejecutiva
“Ser mujer y generación Y es una mezcla perfecta. Lo femenino incluye una diversidad innegable y un gran aporte en capacidades dentro del mundo laboral. Nosotras podemos dar a luz y los hombres no, ya desde esa diferencia hace que todo cambie; cuando sos madre, te volvés más ejecutiva porque tenés que resolver tantas cosas. Ejecutivo tiene que ver con tener más claridad para discernir con mayor velocidad la decisión correcta. Está buenísimo que las mujeres estemos hoy en el mundo laboral”
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