Miércoles Santo de la preparación

El momento decisivo de Jesús en la vida terrena está llegando, y coincidentemente en aquel momento, se estaba por celebrar la fiesta de la Pascua Judía, y en ese contexto el Maestro también quiere reunir a sus amigos muy queridos para dejarles un legado a través del cual él mismo se haría presente siempre en la vida de aquellos.

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“Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos” (Mt. 26, 18).

Si bien la hora de su martirio estaba ya muy cerca, Jesús se predispone de la mejor manera para tener una cena llena de significados y por eso pide a sus discípulos que la preparen bien, que no se pierdan ningún detalle para que aquella comida sea sumamente especial.

Cuando invitamos a un amigo especial a comer con nosotros por lo general también atendemos hasta los mínimos detalles para que esa persona pueda sentirse realmente agasajada y cómoda con nosotros.

Estamos pues, por vivir ya la mayor de las celebraciones litúrgicas de nuestra fe, el solemne triduo pascual, ¿cómo me preparé para vivir estos días fuertes de nuestra espiritualidad cristiana? ¿hice un buen proceso durante la Cuaresma? ¿me siento en condiciones de presentarme delante del Señor con un corazón puro y sincero para resucitar también con él en estos días?

Si mi preparación fue escasa o mediocre, aún puedo disponerme a hacer un profundo examen de conciencia y pedir perdón a través del sacramento de la reconciliación de tal modo que mi casa interior esté realmente preparada para recibir a aquel que quiere venir a cenar conmigo.

“Permanezcan en mí”

Miércoles Santo, un día antes de que en muchas parroquias y comunidades se inicien los encuentros de Pascua Joven, no hace falta pensar mucho para imaginarnos cómo estarán los jóvenes preparando todo para que mañana esté todo listo para acoger a quienes van a participar.

Los jóvenes son tan detallistas, si algo aún no está como se planeó, harán hasta lo imposible por lograr que las cosas estén de la mejor manera.

Si pudiéramos imitarlos, si fuéramos tan activos como ellos a la hora de dar lo mejor para que todo salga bien, seguro que Jesús también tendría mucho deseo de visitar nuestra vida y ofrecer un banquete con nosotros. Los jóvenes nos enseñan a dar siempre lo mejor porque ellos permanecen en Él. Se reunirán en los templos y allí meditarán los hechos de la Semana Santa. Ellos eligieron participar dejando de lado otras diversiones y porque saben que se encontrarán con Jesús resucitado.

San Pío y su preparación antes de cada eucaristía

Fray Modestino Fucci (+2011) capuchino que solía ayudar en las misas del padre Pío, narra lo siguiente en relación a cómo vivía nuestro santo los momentos previos a la santa misa:

Desde el momento en que abandonaba su celda en la madrugada para celebrar la misa, se lo veía en un estado de sufrimiento y angustia. Parecía inquieto.

Tan pronto como llegaba a la sacristía, donde se ponía las vestiduras sagradas, tenía la impresión de que él ya no estaba al tanto de lo que sucedía a su alrededor.

Estaba totalmente absorto y consciente de lo que iba a cumplir.

Una vez que llegaba al altar, lo besaba amorosamente y su pálido rostro se inflamaba. Que el testimonio de San Pío sea para nosotros una motivación más para vivir con intensidad estos días santos. Su reliquia nos visitará del 10 al 18 de abril de este año.

hnovalentin@hotmail.com

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