Obispo lamenta violencia que sigue segando vidas

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Mons. Adalberto Martínez lamentó anoche los hechos de violencia que se sucedieron luego de la visita del Papa, como la muerte de cinco policías. Fue en el inicio del novenario de la Virgen de la Asunción. Invitó a los padres a enseñar a los niños a valorar la vida para rehacer el tejido social del país.

Mucha gente asistió anoche en el acto de inicio de los festejos en honor de la Virgen de la Asunción. Primero hubo una procesión desde su Oratorio y Panteón de los Héroes hasta la Catedral Metropolitana, donde el obispo castrense, Mons. Adalberto Martínez, presidió la misa.

El pastor abogó por el cese de la violencia “porque escuchamos con estupor y con pena la violencia en la familia, entre sus miembros por actitudes de rechazo, de abandono de los hijos, que crecen huérfanos y de hijos que anidan rencores por no haber recibido cariño por falta de afecto y caen en las adicciones que destruyen el tejido social”.

Así también, sostuvo que la venida del Papa también se tiñó de sangre con la muerte de cinco policías y sigue la violencia, pero aclaró que “nadie quitará al creyente la certeza de que el Señor ha vencido a la muerte y con familias sanas podemos fortalecer el tejido social de la nación”.

Invitó a los padres a enseñar a los niños a valorar la vida, a la persona, que incluso debe comenzar desde el vientre materno, porque las familias tienen que ser protectoras de la vida.

Aprender a servir

El obispo recordó las palabras del Papa en varias partes de su homilía, sobre todo cuando se refería a la familia. Agregó que en la familia se debe aprender a servir y los hijos deben competir para servir. Agregó igualmente que en la familia se debe aprender a pedir permiso sin avasallar al otro; a decir gracias como expresión de valoración por las cosas recibidas y a dominar la agresividad.

El novenario de la Virgen continúa hoy con la misa que presidirá a las 19:00 el obispo del Chaco paraguayo, Mons. Gabriel Escobar. El domingo, la misa será a las 11:00 y estará a cargo del obispo de Caacupé, Mons. Claudio Giménez. Los jóvenes harán ese día una concentración en el Salesianito y llegarán en peregrinación hasta la Catedral para la misa.