Las empresas paraguayas Radiofarma SA y Elizeche SAC (representantes de Siemens Healthcare), son las responsables. El gerente técnico de Radiofarma SA, doctor Félix Barboza, explicó que el FDG (fluoro-2-desoxi-D-glucosa) se fabrica en una planta productora que tiene un ciclotrón, que es un acelerador de partículas que produce el flúor 18, un material radiactivo isótopo del flúor que se utiliza en el examen del PetScan.
“Ese flúor 18, después de ser producido por el ciclotrón va a un área de producción del FDG donde se añade a una molécula de glucosa y después de todos los controles de calidad se le envía al paciente en la calibración necesaria para el estudio”, explicó.
Comentó que el producto es inyectado al paciente y esa molécula de glucosa entra a las células. La glucosa es el alimento natural de las células, pero una célula cancerígena tiene un consumo mucho más elevado de glucosa que lo normal. Esa concentración de ese FDG en la célula cancerígena se podrá ver en el Petscan y ahí se detecta si hay un tumor o si el mal avanzó.
El doctor Barboza aseveró que el estudio con el Petscan es muy beneficioso para el paciente oncológico, tiene una resolución mayor y da muchos más elementos para el especialista médico, de manera a saber qué conducta se podrá seguir con el paciente. Destacó igualmente que con cantidades mínimas de células cancerígenas, ya se puede detectar el tumor e incluso se pueden tomar acciones para evitar problemas a futuro.
Barboza explicó que el producto flúor 18, tiene la característica de tener una vida media corta, de dos horas. Es decir cada dos horas, pierde la mitad de su actividad, y se lo puede transportar hasta seis horas solamente. Es por ello que se debe utilizar en el mismo día en que se produce. Es un producto que no se puede almacenar. Debido a eso, el Petscan debe estar lo más cerca posible del ciclotrón.
A su vez, el subgerente comercial de la firma Ing. Ricardo Sosa Sartori, explicó a ABC Color que la fabricación del producto, cuenta con todas las garantías y normas internacionales. “Lo que tiene es un autoblindaje que concentra toda la radiación emanada en la zona de producción del ciclotrón. Por seguridad extra el equipo está colocado en un búnker con una pared de concreto puro de aproximadamente 50 centímetros de espesor. Esto protege a las personas que están trabajando en el centro de producción. No existe ningún peligro para los operadores ni para otros funcionarios, pues son monitoreados por reglamentaciones sanitarias y por seguridad se lleva un registro de, la radiación en todos los locales, en cada una de las salas del centro de producción así como también los dosímetros personales que llevan puestos los trabajadores.
El profesional recalcó que lo normal es que el búnker de producción esté en zonas urbanas, incluso en hospitales y hasta en shoppings, pues cuanto más cerca está de la zona donde están los pacientes es mejor. En los Estados Unidos o Europa las universidades hacen investigación y desarrollo con estos equipos. Al producir compuestos que tienen una vida media corta, necesitan estar cerca del paciente.
