Pasajeros viajan en las estriberas desde hace más de tres décadas

Este artículo tiene 13 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Los buses del transporte público son tan lentos y deficientes que las quejas en su contra realizadas en el año 1975 ya alcanzaban a los reclamos que se hacen en el 2012. Una serie de notas realizadas por ABC Color, hace 37 años, ya denunciaba los padecimientos que siguen siendo el pan de cada día de miles de usuarios. Un negocio basado en el agravio a la ciudadanía.

Es difícil creer que alguien pueda lucrar con el maltrato a largo plazo. Sin embargo, el servicio de transporte público cumple con la tarea desde hace décadas. En el año 1975, el periodista de ABC Color Edwin Brítez realizó una serie de notas sobre el citado servicio bajo el título de “Racimos Humanos”. La incomodidad, las largas esperas, viajar colgado de la estribera y la circulación de buses en mal estado eran los reclamos más puntuales en esa época, en la que un corte de pelo para mujer costaba G. 300.

Hoy en día, 37 años después, los reclamos en el servicio de transporte siguen siendo los mismos, aunque ya no se distingue si un corte de pelo es de varón o mujer.

Son las 6:30, en Aviadores del Chaco casi Madame Lynch. “Tengo que esperar más de una hora. Ya no hay lugar y por culpa del servicio llego tarde a mi trabajo”, se lamentó ayer la pasajera María Murray. “Vivo a cinco cuadras de aquí y últimamente estoy llegando tarde a mi trabajo. Me dejan bien el 16 y el 30, pero ninguno de los dos me alzan para llegar a tiempo”, relataba por su parte Raquel Morales Pane, que aguardaba el bus en la misma avenida, pero un día miércoles 21 de mayo del año 1975.

A la hora de hablar de este servicio, décadas de malos tratos certifican que sus logradas molestias no tienen fecha de vencimiento.

Ayer es hoy

En el año 1974, la Municipalidad de Asunción registraba como habilitados unos 1.579 vehículos, que tenían la capacidad de transportar a unas 60.906 personas.

En la actualidad, se cuenta con 2.500 unidades y en toda el área metropolitana existen unos 750.000 pasajeros. En una de las notas de Brítez, los empresarios manifestaban que el servicio estaba en riesgo, porque transportar objetos en vez de personas daba mayores utilidades. En la actualidad, hay 70 empresarios que transportan a las personas como si fueran objetos. Ironías del destino.

Según el empresario César Ruiz Díaz, cada bus deja por jornada una ganancia de solo G. 133.000, el resto va a gastos operativos. Rara cofradía la de los empresarios que siguen en un negocio, en el que, según ellos, no se gana dinero.

Problemas de acceso

Ya en los 70, el problema de traslado lo tenían las personas que vivían en Luque, Limpio o Emboscada, que entraban y salían de la capital en colectivo.

Desde entonces, no se han solucionado los principales problemas. “Es una tortura, hay veces que uno prefiere que pasen las horas pico para entrar o salir de la ciudad, pero lastimosamente hay horarios que cumplir”, comentó molesto Óscar Solís, que vive en Luque y utiliza todos los días la línea 30 para llegar a la capital.

En estos años, el servicio ha eliminado la posibilidad de viajar en el techo de los buses, como sucedía antes, se prohibió que los animales acompañen a los pasajeros y se borró la presencia de los molestos guardas, pero todavía no se sacan de circulación a todos los buses chatarra, las demoras son excesivas y se viaja como un animal. Al igual que en 1975, esto es insoportable, aunque el viaje sea gratis.

Regular la entrada

El empresario César Ruiz Díaz insistió en que el Poder Ejecutivo firme un decreto en el que se reglamente el ingreso a la ciudad. Sobre el punto dijo que “debe ser escalonado, así la cantidad de buses que existen cubrirán la demanda”.

Mencionó que casi la mitad de la población del país se encuentra en el área metropolitana y ningún servicio puede movilizar a tantas personas al mismo tiempo.