Edgar Foth, hijo de Hugo Foth (+), comenta que él comenzó a colaborar a los 14 años en el armado del pesebre con su papá, quien adquirió en 1979 el juego de 17 piezas, italiano, pintado a mano, de Nueva Americana. “Lo que siempre cambiamos, es el fondo, pintado sobre madera terciada; un paisaje similar a lo que sería Belén”, resalta Édgar, quien agrega: “Seguimos la tradición de papá, en Trinidad y M. R. Roque Alonso. La superficie completa del pesebre tiene unos cuatro metros cuadrados, cada pieza mide unos 30 centímetros de altura”. La reunión navideña en familia es propicia para “compartir, conversar, recordar la infancia”, atestigua Edgar.
Usted puede hallar opciones en el paseo de los pesebres de Areguá.
