El trabajo ambulante y en la calle (como por ejemplo la tarea de canillita) figura en segundo lugar de esta lista. Desde la Connats hablan de discriminación.
En el Paraguay, por ley, el niño o la niña puede trabajar a partir de los 14 años, cuatro horas al día, con autorización de sus padres y con registro del adolescente trabajador de Codeni (Consejería Municipal por los Derechos del Niño, Niña y Adolescente).
Lo señala la coordinadora técnica del programa Abrazo, de la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (SNNA), Nancy Domínguez, a quien consultamos específicamente sobre la tarea de los canillitas.
Ella recuerda que el trabajo de canillita corresponde a la labor ambulante y en vía pública.
"En el marco de la Ley 1657/2001, se determina el listado de trabajo infantil peligroso en Paraguay. En segundo lugar figura el trabajo en la vía pública y trabajo ambulante", detalla.
Admite que la situación de extrema pobreza impulsa a las familias a trabajar en las calles incluidos los niños, aunque advierte que también hay padres explotadores.
Informa que desde el programa Abrazo se le ofrece a la criatura trabajadora por ejemplo canillita y menor de 14 años ser incluida en uno de los centros abiertos, con todos los beneficios que ello implica.
"Dar trabajo a los adultos", es la solución que indica Nancy Domínguez.
Desde la Connats
"La condición en que está la familia sí o sí te obliga a hacer algo. Tenés que salir a trabajar a las calles, por ejemplo vendiendo diarios. Los niños trabajan para no robar. Tienen dignidad, y saben que es algo malo robar. En vez de robar, están trabajando. La ley discrimina a los niños trabajadores", responde Gladys González, al consultarle acerca del trabajo de niños en las calles. Ella es delegada nacional de la Connats (Coordinación Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores).
Añade además: "Creemos que el trabajo es algo bueno, que nos dignifica, pero nosotros no apoyamos las condiciones en las que trabajamos".
Define que como alternativa desde la Connats han iniciado un equipo productivo de panadería, con adolescentes, y así en diciembre de 2010 han producido pan dulce. "Es una forma en la que dignificamos el trabajo", reflexiona.