Tal como es costumbre en estas fechas, los peregrinantes llegaron desde tempranas horas al lugar, algunos desde Asunción, San Lorenzo e incluso de Ciudad del Este.
Muchos de los visitantes aprovecharon para escalar el cerro por pura curiosidad y, otros, para pagar su promesa en el Oratorio Gamarra o en la Cruz del Peregrino, que se encuentran en la cima. Otros, no perdieron la oportunidad para probar suerte con las “pisadas de Santo Tomás”, plasmadas en las rocas.
La tradición popular señala que si el pie del peregrino “calza” en las huellas del santo, será su año de suerte.
Políticos
Dirigentes de diferentes partidos políticos y operadores no desaprovecharon la aglomeración de gente para promocionar candidaturas.
El hecho fue criticado por la gente, pero no hubo denuncias al respecto.
