Según la historia, dicho lugar era conocido como la “Tierra de los irreductibles” o tierra de “herejes”, porque allí se habrían refugiado los indígenas que se resistieron a ser evangelizados.
Ayer la procesión comenzó al ocultarse el sol.
La muchedumbre acompañó a la Virgen Dolorosa, que fue llevada en andas en medio de las luces de los candiles y las antorchas, y de los purahéi jahe’o (cantos lastimeros) de los estacioneros.
La peregrinación fue a lo largo de 3 kilómetros, distancia que tiene el Yvága rape (Camino al cielo), y culminó con el reencuentro entre La Dolorosa y su Hijo. Se cumplió con el simbolismo religioso, haciendo descender a Jesús de la cruz y se recreó el reencuentro de la Virgen con Jesús.
Según los organizadores, cerca de 20.000 personas visitaron en esta ocasión el área de Tañarandy. Turistas nacionales y extranjeros llegaron al lugar para presenciar esta fiesta de la religiosidad popular.
Tañarandy ya es un ícono del turismo religioso y popular, en la Semana Santa paraguaya.
Homenaje a Joseph Beuys
Luego de la procesión, los artistas populares de la compañía Tañarandy presentaron varios cuadros vivientes de obras de relevancia universal. Como cada año, se recrearon obras de Leonardo da Vinci, Antonio Gaudí y Salvador Dalí.
Asimismo, en esta edición se rindió un homenaje al recordado artista alemán Joseph Beuys.
Su célebre obra, la Cruz de Manresa, fue recreada al público. Esta es una de las reflexiones del artista germano: “Cada hombre es un artista, y cada acción una obra de arte. Es momento de ejercitar nuestra imaginación para dar vuelo a nuestro ser creativo. Conocer nuestro interior y nuestra naturaleza, reconciliándonos con nuestros orígenes. Lo importante del arte es liberar a las personas, por lo tanto el arte es para mí la ciencia de la libertad”.
