Matías José Rojas Montiel, de 9 años, nació prematuro y estuvo tres meses en terapia intensiva del Hospital San Pablo, hecho que le dejó varias secuelas, principalmente en las piernas y en los brazos. No obstante, es un excelente alumno en la escuela y necesita padrinos que lo ayuden a proseguir sus estudios y tratamientos.
Matías Rojas nació el 11 de mayo de 2001, con 6 meses. Y actualmente con sus 9 años es un niño muy divertido y con muchas ganas de vivir. Si bien está en silla de ruedas porque tiene afectados sus piernas y los brazos, él se las ingenia para acercarse a los hábitos cotidianos de sus compañeros que corren y juegan al fútbol.
"Soy director técnico de mi equipo de fútbol en la escuela. Ya ganamos tres campeonatos", contó orgulloso durante la visita que le hicimos en su escuela del barrio San Pablo. Sus compañeritos le quieren mucho y eso le anima a esforzarse cada día más y seguir sus tratamientos.
A Matías José ya le practicaron 8 operaciones y tiene muchos problemas respiratorios. También convulsiona con frecuencia, por lo que necesita de cuidados especiales.
Varias cirugías
Elisa Montiel, madre del pequeño, afirma que su hijo fue sometido a reiteradas cirugías para que mejore su motricidad. "Desde que nació, mi hijo fue sometido a tratamientos de fisioterapia", resaltó.
Matías es un chico que conmueve, porque a pesar de sus impedimentos tiene hasta el sueño de escribir un libro donde contar su historia, de cómo un bebé que nace prematuro puede salir adelante en la vida.
El niño debe volver a operarse y la familia ya tuvo que vender hasta la casa propia para pagar los gastos de las numerosas operaciones a las que fue sometido.
Matías tiene hermanas mellizas, Kiara y Alessa, de 2 años de edad, que también requieren cuidados de su madre.
Alumno excelente
A pesar de las dolorosas cirugías a las que fue sometido, Matías no interrumpió sus estudios ni perdió el optimismo y la alegría de vivir.
Durante la recuperación de la cirugía al que fue sometido el año pasado, la maestra Alicia Giménez le tomaba las lecciones en su casa, hecho que le ayudó mucho para ser un alumno sobresaliente en la escuela.
Cuando el niño asiste a la escuela, su madre le acompaña de lunes a viernes por la tarde. Va al cuarto grado en el Centro Educativo San Pablo, ubicado en el barrio del mismo nombre. Pero aún así es un alumno excelente. Su promedio es cinco absoluto desde el primer grado. Sus exámenes los realiza en forma oral porque escribe muy lentamente.
"Me gustan mucho las materias de Castellano y Ciencias Sociales, las Matemáticas no me gustan, pero me obligo y estudio", manifestó.
Lourdes Rodríguez, su maestra, lo quiere mucho y afirma que es un alumno que aprende muy rápido, es participativo y muy querido por sus compañeros.
Matías nos dijo que si bien no puede correr como sus otros compañeritos, él forma parte del grupo de fútbol de su escuela porque es el técnico del equipo.
Doña Elisa nos dijo que su marido, Agripino Rojas Soria (52), militar, sufrió un accidente de trabajo y estuvo un año en cama sin poder trabajar. Actualmente cobra una jubilación que apenas les alcanza para vivir, porque los gastos de mantenimiento de Matías son muchos y tampoco puede seguir bien el tratamientos médico que requiere su hijo.
"Mi esposo no está trabajando. Tengo una pequeña peluquería, pero mis hijas pequeñas y Matías requieren una atención a tiempo completo. Actualmente va a la Fundación Teletón, donde hace fisioterapia", explicó.
Padrinos de corazón
"Necesito dos o tres padrinos de corazón para que a mis hijos no les falte nada. Mi esposo está enfermo. Hago trabajos menores dentro del poco tiempo que dispongo. No quiero dinero en efectivo. Solo pido que una o dos veces al mes me surtan de alimentos como leche, frutas, jugos, carnes, para mis pequeños", reflexionó.
También necesita comprar seis libros que usará este año "Mati" en su escuela.
"Mi hijo es muy inteligente y estamos haciendo todo lo que podemos por él, inclusive, ya maneja muy bien el internet. El es pura energía y cuanto más grande va a requerir más de mi ayuda, por eso apelo a la gente de buen corazón, que me ayude dentro de sus posibilidades", manifestó.
Doña Elisa lucha diariamente para que su hijo no pierda sus clases. Afirma que le cuesta mucho dinero movilizarle sin taxi, porque su hijo está en silla de ruedas. Y a pesar de que la escuela está ubicada solo a pocas cuadras de su casa, debe ir en transporte, porque el niño convulsiona cuando recibe mucho calor o mucho frío.
Por eso, hoy hará una pollada para recaudar fondos. Afirmó estar muy agradecida por la ayuda que le brindan los vecinos del barrio San Pablo. Las personas que quieran contactar con la familia pueden llamar al teléfono (0981) 708-781.
El año pasado "Mati" estuvo tres meses en cama porque se le practicó una cirugía en las piernas. No podía moverse, estaba enyesado. Convulsionaba de tanto dolor, este hecho también afectó mucho a su madre, que con fortaleza y espíritu de sacrificio sigue adelante en busca del bien de su hijo.