El nivel de energía demostrado por niños, jóvenes y adultos ayer, durante la visita del papa Francisco al Hospital Niños de Acosta Ñu, no disminuyó en ningún momento. Sin lugar a dudas, los más pequeños fueron los protagonistas exclusivos, desde el momento en que el coro “Comedor de Niños Papa Francisco”, de la parroquia Virgen de los Remedios de San Lorenzo, entonaron las primeras canciones alegóricas a la festividad.
Desde tempranas horas de la madrugada, grupos musicales como “Fiel mensajero”, finalista del concurso que se organizó para elegir el himno en honor del papa Francisco, y “María de Jesús Sacramentado (Chiquitunga)” marcaron acordes de conocidas canciones religiosas y contemporáneas con contenido social. Estas eran coreadas por servidores y asistentes.
Tampoco quedaron atrás los adultos mayores y las personas con discapacidades. Todos buscaban solo una cosa, ser vistos por el Pontífice y recibir su bendición.
Ceferina Mercado llegó, junto a otras cuatro madres de familia, desde Hurlingham, Buenos Aires, Argentina.
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“Traigo el corazón de cada familia de esa zona. Venimos porque hay mucha necesidad de bendiciones del Santo Padre. Necesitamos aunque sea tocar su túnica. Venimos a pedir a este ‘Pedro’ que nos libere”, señaló.
Al final de la visita papal al nosocomio, los jóvenes gritaron y repitieron a coro “¡Queremos ver al papa!”, y al parecer fueron escuchados porque, a la salida, el vehículo que trasladaba al Pontífice redujo un poco su marcha y todos pudieron verlo.
