Criminal negligencia en la tragedia sobre Ruta III

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La criminal negligencia de las autoridades de la Dirección Nacional de Transporte (Dinatran), organismo responsable del control de los ómnibus del país, resultó determinante en la tragedia del micro de la empresa “NASA Golondrina” en 25 de Diciembre, donde murieron ocho personas y otras 36 resultaron heridas. Las graves fallas en los sistemas de fiscalización, sumadas a la irracionalidad de los conductores y a las deterioradas rutas del país por culpa del Ministerio de Obras Públicas, también tienen su grado de responsabilidad.

El abogado Carlos Samaran Cayol es el responsable de fiscalizar los ómnibus de las empresas de transporte, según Ley 1590/00, que crea la Dirección Nacional de Transporte (Dinatran).

Una de las facultades del director de Dinatran es disponer el control en las rutas de los ómnibus habilitados por la institución.

Existe un déficit en la fiscalización de las unidades que ya tienen el permiso. El trágico accidente ocurrido ayer en la localidad de 25 de Diciembre permitió ver esta situación irregular, pues el bus siniestrado, con chapa BAF-583, tenía una cubierta desgastada, que habría sido la causa del reventón.

Según datos de la firma Coarco SA, concesionaria de la inspección técnica vehicular, el vehículo de “NASA Golondrina” tenía la ITV aprobada el 28 de noviembre de 2014. El ómnibus fue fabricado en el 2007, por lo que cada seis meses debe ser inspeccionado por un centro de ITV. Las resoluciones de Dinatran establecen que los vehículos de cargas y de pasajeros deben aprobar la ITV antes de pedir su habilitación para circular por las rutas. El bus de la empresa “NASA Golondrina” aprobó el examen sin problemas.

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El máximo responsable de la citada empresa es Reineiro Buzó, quien literalmente “se borró” luego de la tragedia.

El que dio la cara ante los medios fue el gerente Luis Núñez, quien dijo que las cubiertas del bus siniestrado se hallaban en buen estado, por lo que especuló sobre un posible defecto de fábrica y por mal estado de las rutas del país.

Manifestó que estas condiciones pudieron haber debilitado las cubiertas. Esto, si el accidente se debió a un reventón, ya que no se descarta también que el chofer Miguel Ángel Benítez haya quedado dormido en el volante, dijo.

Trampas del sistema

La foto de la página muestra que la cubierta delantera que reventó estaba en muy mal estado. Es decir, la empresa “NASA Golondrina” debió sustituirla por una nueva.

La Dinatran informó que no otorga habilitación sin la ITV, pero denuncias recibidas aseguran que algunas firmas llevan a los CITV ómnibus con cubiertas nuevas o seminuevas solo para aprobar la inspección. Por ello es vital el control en las rutas de los vehículos de pasajeros y de cargas. Esta tarea no está siendo bien hecha por la entidad descentralizada. Tiene solo unos 50 funcionarios en todo el país para la tarea.

Niño estuvo atrapado más de seis horas

Raúl Cristaldo Acosta (5) es el niño que estuvo atrapado entre los hierros retorcidos más de seis horas, y fue rescatado con vida tras un arduo trabajo de bomberos voluntarios.

El menor tuvo frente a él todo ese tiempo el cadáver de su madre, María Graciela Acosta, quien murió a raíz de las múltiples lesiones sufridas durante el accidente. Su hermano de un año, Iván Samuel, también falleció.

El bombero voluntario Jorge Miranda confirmó que el pequeño fue rescatado a las 06:47 de ayer, tras mantenerse consciente durante toda la madrugada, a pesar de que se encontraba en condiciones sumamente complicadas.

En todo ese tiempo los voluntarios utilizaron diversos métodos de distracción para mantener despierto al menor, a fin de que pueda ser rescatado con vida. Miranda comentó que el niño fue sacado “con signos vitales estables”, pero estaba visiblemente afectado por la situación de desastre, y sobre todo porque estuvo mucho tiempo frente al cuerpo de su madre.

Precisamente el niño fue el último sobreviviente en ser rescatado por los intervinientes.

El menor será asistido permanentemente por sicólogos y otros profesionales, según los datos.

“Me atajé como pude”

Frede Palacios y su hijo de nueve años sobrevivieron al percance. Estaban viajando a Yby Yaú. La mujer contó detalles del suceso.

Dijo que viajaba en el asiento 60, en la parte de abajo del ómnibus, y su hijo Óscar estaba en el asiento 55, en compañía de otro pasajero.

“Hubo gritos y me atajé como pude. A mi hijo el hombre que estaba a su lado logró sujetarlo y por eso él no se golpeó. Cuando el micro se detuvo, mi hijo se quedó parado llorando, estaba asustado más porque la sangre de alguien le chorreó”, comentó Frede Palacios.

Seguro indemnizará a los pasajeros afectados

La Lic. Nelly Rodas, gerente del Consorcio Tendota Grupo coasegurador “Accidentes a Pasajeros”, confirmó que la compañía correrá con los gastos ocasionados en el accidente que protagonizó la empresa NASA Golondrina, ya que la misma cuenta con el seguro correspondiente, y los afectados tienen cobertura médica y subsidio en el caso de fallecimiento. Comentó además que los afectados en el referido percance deberán presentar los reclamos y documentos pertinentes ante la empresa de transporte (NASA), cuyos encargados gestionarán la indemnización con el Consorcio Tendota. Todos los empresarios del transporte público de la capital e interior del país están obligados a asegurar a sus pasajeros contra todo daño en su integridad física y orgánica, según el Decreto Nº 9977 del año 2000. Por lo general las pólizas a los transportistas por año está entre G. 1.200.000 y G. 1.700.000 por unidad y cubre hasta 60 pasajeros en el área urbana y suburbana.

La Lic. Rodas indicó que la póliza de Accidentes a Pasajeros, que es obligatoria por ley, cubre la asistencia médica y hospitalaria por pasajero hasta 150 jornales por pasajeros. En caso de incapacidad permanente o muerte, la cobertura es de 1.000 jornales mínimos.

“Se adelantó a dos o tres”

Una pasajera del ómnibus siniestrado, identificada como Blanca Soledad Martínez, manifestó que el colectivo circulaba a gran velocidad y que se adelantaba por la izquierda a todo rodado.

“El ómnibus iba a gran velocidad y por el miedo que sentía no podía conciliar el sueño. Yo me daba cuenta de que se adelantaba a los vehículos que se cruzaban por el camino y en ese ínterin me di cuenta de que se adelantó a dos o tres rodados en un lapso de cinco minutos. En el último adelantamiento no volvió a su vía, sino fue directo hacia la banquina del otro carril y volcó”, afirmó.