Durante un recorrido realizado en la Chacarita, nos encontramos con don Cecilio, un hombre de edad pero de un estado físico privilegiado. El hombre se encontraba separando desperdicios que extraía de varias bolsas de basura.
Nos detuvimos frente al portón de su humilde vivienda y pedimos conversar con él, a lo que accedió sin problema alguno.
En primer lugar, nos comentó que la falta de desagüe cloacal en la zona es el principal inconveniente desde hace años.
Recordó que aproximadamente en 1970 llegó al barrio y, desde entonces, se dedica a varias actividades para dar una vida digna a su esposa y a sus hijas.
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“Yo soy músico”, dice Peralta Navarro y deja de hablar de los inconvenientes por los que pasan.
Señala que en nuestro país no existe apoyo a la cultura nacional y que el paraguayo prefiere a los extranjeros antes que los artistas populares.
En sus tiempos mozos recorría restaurantes, dando presentaciones de requinto en su guitarra, que la ejecuta con la mano izquierda.
Posteriormente, dijo que los locales gastronómicos que servían como plataforma de difusión musical se cerraron y que ya no tuvo escenario para divulgar su arte.
“Se cerraron todos los restaurantes, ¿dónde voy a actuar? Los jóvenes van a Europa. Si yo me voy ¿cómo voy a volver? Tengo a mi señora y a mis hijas. Es muy difícil”, señaló Peralta Navarro, quien reconoció haber sido y ser un humilde bohemio aventurero y trotamundos.
Flagelo de la droga
Opinó que la droga, un flagelo que afecta directamente a los jóvenes de la Chacarita, es una cuestión de moral y consciencia de cada uno. Señaló que él sabe que no debe hacer cosas malas y que respeta las decisiones adoptadas por otras personas.
Sobre la fórmula que utiliza para mantener su figura, sacó a relucir otro de sus atributos al expresar: “soy maratonista”.
Recordó que en dos años consecutivos corrió 42 kilómetros, fue ganador de la Copa Hispanidad otorgada por la Casa España y ese mismo año salió triunfante en la corrida del Rancho Sajonia, tras haber corrido 10 kilómetros.
“Mi forma de vivir es tratar de tener salud, educación y trabajo, cuidar mi hogar y a mi familia”, manifestó.
Habilidoso requintista
Antes de retirarnos, nos pidió unos minutos más para cantar una pieza y tocar un requinto que compuso para presentarlos el pasado 14 de abril en el Teatro Municipal durante la Gala de la Chacarita.
Trajo una guitarra cuyas cuerdas ya mostraban el paso del tiempo. “Soy zurdo yo”, expresó don Cecilio antes de girar el instrumento para ejecutarlo con su mano hábil.
Señaló que la pieza la había compuesto para agradecer a la escuela Elisa Alicia Lynch por haber dado la posibilidad de estudiar a su hija, un gesto de gratitud que emociona, atendiendo la situación por la que atraviesan los pobladores de la zona.
Luego de ejecutar y cantar la canción, nos agradeció el tiempo y continuó separando desperdicios –la actividad que hasta hoy da de comer a la familia– dejando a un costado la guitarra que alguna vez le sirvió para llevar una vida de aventuras.
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Fotos: David Quiroga
