Los “anestesistas”

La grave crisis política generada a raíz de la firma del Acta Bilateral debería ser tomada como una gran lección, sobre todo por este Gobierno, y también por los que vendrán después, en el entendido de que –al parecer– la ciudadanía ha despertado de su prolongado letargo y ya no está dispuesta a tolerar a ningún funcionario que, de forma evidente, no defienda o actúe en contra de los intereses nacionales.

Creo que este desbarajuste, que casi le cuesta el cargo al Presidente de la República, tendrá alguna consecuencia, sobre todo política, pero han comenzado a aparecer los famosos “anestesistas”, con la misión de reducir los efectos de los duros golpes recibidos y justificar el mal desempeño del Poder Ejecutivo.

Muy suelto de cuerpo, uno ellos dijo (en un diario de nuestro medio) que “es una falacia” afirmar que una mayor contratación de energía garantizada (la más onerosa de Itaipú) por parte de la ANDE sea un acto de “traición a la patria” o de “entrega de soberanía”.

Si bien nuestro marco legal no tipifica la figura, lo que el comentarista de marras no entiende es que una contratación mayor, durante un lapso de cuatro años y sin necesidad, puede ser calificado como la entrega de un derecho adquirido y una deslealtad grave al país, porque (una vez más) se “negoció” a favor del Brasil, en detrimento de los intereses paraguayos.

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En cualquier empresa pública o privada (sobre todo en la segunda), perpetrar este tipo de hechos costaría, como mínimo, la cabeza del presidente o del gerente general y, en el peor de los casos, soportaría una demanda judicial por daños y perjuicios, puesto que ningún negocio lucrativo está puesto para perder.

El citado “opinador” también dijo que “una rutinaria negociación” de compra de energía, “muy mal conducida” por las autoridades de la ANDE, primero, y por las de la Cancillería y de la Presidencia, después, “ha sido politizada hasta el extremo de poner en peligro la continuidad del Presidente en su cargo”.

Este sí que es un argumento falaz, aunque quizás producto de la ignorancia o de otra cosa peor. No consideró que se llegó a los extremos conocidos debido a que la intención brasileña, que ya se venía sintiendo con fuerza desde mediados del año pasado, es hacer tabla rasa de los acuerdos firmados por gobiernos anteriores de ambos países, entre los años 2002 y 2009.

Inclusive, hay un video en el que el propio presidente Jair Bolsonaro, sin ningún tapujo, dice que quería acabar con los “regalitos del PT” (Partido de los Trabajadores) al Paraguay, razón por la cual las negociaciones lejos estuvieron de ser “rutinarias” y, mucho menos, “amistosas”.

Ahora, la gran pregunta que me hago es: ¿Y por qué Marito lo hizo? Y las respuestas están en los mensajes de WhatsApp entre el Presidente de la República y Pedro Ferreira, quien en uno de ellos es casi “intimado” a resolver el impasse, consintiendo –quizás– los inaceptables términos del Acta Bilateral, que se iba a consumar bajo la presión de Eletrobras.

Entre otras cosas, el Presidente argumentaba que había que garantizar los ingresos a Itaipú y, por ende, la continuidad de proyectos de infraestructura, como la construcción de los puentes sobre los ríos Paraná y Paraguay y, sobre todo, las “inversiones sociales”.

En este punto es importante aclarar que los “gastos sociales”, por ejemplo, han beneficiado a ambas márgenes y nunca debieron haberse visto (como siempre lo ha pretendió Brasil) como un producto de su “buena voluntad” hacia nuestro país. Es más, probablemente el lado brasileño ha logrado mayores beneficios que el nuestro.

A propósito de los puentes, estos terminarán beneficiando, casi de forma exclusiva, a los Estados de Paraná y Mato Grosso do Sul (Brasil), considerando que históricamente el mayor porcentaje de cargas siempre ha ingresado desde el Brasil.

Además, nuestro país está invirtiendo recursos propios en la construcción la ruta conocida como “corredor bioceánico”, que saldrá de la cabecera del puente sobre el río Paraguay, a la altura de Porto Murtinho y Carmelo Peralta, cruzará el Chaco, hasta llegar finalmente a las costas del Pacífico. Según los datos oficiales, por esta pasarela internacional y la ruta circularán por día, inicialmente, entre 800 y 1.200 camiones brasileños. No se tienen aún estimaciones de cuántos camiones paraguayos harán lo mismo.

Todos los gobiernos paraguayos, desde 1989 en adelante, de una u otra manera, se han dejado chantajear por su par brasileño, y el actual lastimosamente no ha sido diferente. Pero estas cosas ya no deberían tomar por sorpresa a los ministerios de Relaciones Exteriores, Hacienda e Industria y Comercio, cuyos responsables, de una buena vez, tienen trabajar por el bien del país y dar un asesoramiento exacto y, sobre todo, honesto, al Presidente de la República.

jfleitas@abc.com.py

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