Lo cierto es que casi automáticamente respondemos al deber de cumplir con todo, con todos. Los saludos en Navidad deberían ser sinceros, pero no siempre es así. Una época sensible despierta muchas susceptibilidades. Por eso en el tiempo de Adviento se pule la preparación espiritual.
No se trata de querer ser ángeles, pero tampoco de no mover un dedo en el trabajo de reflexión. De hecho, los seres humanos somos muy lentos para los cambios interiores, porque encontramos siempre justificativos para postergar el esfuerzo. Se dice que las personas que no les gusta leer (leer como ir ascendiendo a textos más complejos) es porque son perezosas para desarrollar el pensamiento, entonces es más fácil copiar formas de pensar de otras personas que nos lo dan todo hecho, tal como la comida rápida, como los cursillos de superación personal tan en boga, como una película con alguna inspiración histórica o con una línea psicológica, etc. Como la mente, también el espíritu tiene sus secretos para madurar más allá de la emoción del momento, de las fechas simbólicas.
Aún así, es importante respetar la Nochebuena y la Navidad si nos consideramos cristianos. Tener presentes el testimonio de vida de Jesús.
Es una fiesta religiosa, pero también la festejan los no creyentes a su manera, y tenemos expresiones que desvían el verdadero sentido. La Sagrada Familia está compuesta por María, José y el Niño, no por perros ni gatos, no por dibujitos animados, además de imágenes terriblemente ofensivas que aprovechan la época para burlarse, justamente los que dicen ser más inclusivos.
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El festejo de la Navidad ha sido tomado por el comercio, por los no creyentes, por los ateos, por todo aquel que en su libertad de expresión e intención, quiera decir algo. Ante esto, las familias cristianas han de ser tan fuertes como aquellas primeras cuando eran perseguidas y aniquiladas. Los enemigos de la Navidad existen, camuflados o abiertamente declarados, y con ellos convivimos. Necesitamos renovar el trabajo y la fe en todo aspecto. No obstante, es posible, claro que sí, pasar una Navidad sencilla, fortalecida en familia, alegre y profunda. Solos o en familia que brille el sentido de la Navidad en todos los hogares.