No son historias sobre almas en pena, supersticiones o creencias extrañas –que también las hay–, sino más bien, crónicas de proyectos fallidos, de obras inconclusas, empresas que sólo existen en papeles o, en el caso de la Industria Nacional del Cemento (INC), “inversiones” cuyos resultados solo existen en las promesas de sus impulsores.
A ellos se los llegó a llamar “los Cartes Boys”. Jóvenes con sendos currículos, con buena apariencia y con poca vergüenza –aunque ya tarde nos dimos cuenta–, quienes durante el gobierno de Horacio Cartes fueron nombrados ministros y titulares de entes públicos. En el grupo estaban el entonces ministro de Hacienda, Santiago Peña y el presidente de INC, Jorge Méndez. El segundo, impulsor de los proyectos que derivó en el aumento fantasma de producción de la cementera, y el primero, que lo respaldó con el financiamiento con fondos provenientes de bonos soberanos.
Méndez recibió US$ 67 millones en el año 2014, tras la promesa de incrementar la producción de cemento de 50.000 a 120.000 bolsas por día, aunque luego bajó la cifra a 90.000. Vendió la idea de que al cambiar el tipo de combustión del horno de clínker (de fueloil a coque), se incremente de 2.000 a 2.200 toneladas por día la producción de dicho insumo.
Pero no conforme con el dinero recibido, que se debe devolver en plazo de 30 años y con interés del 6,1%, el funcionario pidió más. Con respaldo de Peña, nuevamente se le entregó en 2016 un segundo desembolso de US$ 7,1 millones, a devolver en 10 años y con tasa de 5%. Las “inversiones” estaban en curso, pero extrañamente no daban resultados. Es que seguían faltando algunas piezas a la maquinaria, dijeron, un ajuste por aquí, un ventilador allá. Así se le aprobó otros US$ 6,3 millones en 2017, en este caso con interés de 4,7% y a plazo de 10 años.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Con el total de US$ 80,4 millones, se debían producir las 2.200 toneladas de clínker por día en fábrica de Vallemí, 90.000 bolsas diarias en Villeta, sin olvidar la promesa de Méndez de un ahorro de cerca de US$ 30 millones y una facturación adicional para la empresa estatal de US$ 50 millones. Pero como todos los fantasmas de este país, tampoco existen tales resultados. Delitos Económicos de la Fiscalía abrió una causa, de oficio, para saber cómo se dilapidaron los millonarios fondos y, eventualmente, procesar a estos pillos, que con buena presencia y vestidos de traje, nos vendieron la imagen de integridad, también fantasma, como la mayor producción de INC.