La absolución de los pecados

SALAMANCA, España. Me gustaría que una persona realmente entendida en Derecho, no un egresado de universidad garaje, me explicara una duda que vengo arrastrando desde hace tiempo. Mi pregunta es la siguiente: si alguien se apodera de algo que no es suyo, de dinero, por ejemplo, y al ser descubierto decide devolver la cosa sustraída, ¿no comete delito? ¿La justicia le puede declarar inocente de toda inocencia y suspender el castigo que le correspondería por la falta que cometió?

La pregunta se me planteó, una vez más, al leer que la senadora del PLRA María E. Bajac, pastora evangélica en receso, devolvió parte –que no fue todo– del viático que retiró de la Cámara de Senadores con motivo de un viaje tramposo a Guatemala por motivos relacionado con sus funciones, pero que terminó en Perú en un cónclave de carácter religioso de la secta a la que ella pertenece.

Apenas realizada la devolución, cheque mediante, alegó que por este motivo desaparecían las causales por las cuales podía perder su escaño. Aclaración para el abogado que quiera despejar mi duda: no devolvió parte del dinero porque buenamente lo quiso, sino porque el escándalo había tomado estado público. Pero la Cámara de Senadores también pagó en pasaje aéreo que nadie se acordó de devolver y que no correspondía, porque no viajó por razones legislativas, sino se fue a orar en Lima acompañada por la diputada de la ANR Del Pilar Medina (cartista).

Olvidémonos por un momento de todos estos antecedentes. Senadora y diputada dijeron que viajaban a Guatemala por motivos relacionados con su función legislativa. Y presten mucha atención al nombre del encuentro al que se iban: “Transformación sobrenatural de las naciones en la era de Ciro”, organizado por la Coalición Latina para Israel y Transformemos Guate. Para asistir a tamaño disparate, estaban utilizando dinero del Estado, dinero de nuestros impuestos. Esta tendría que ser razón suficiente para que ambas perdieran sus escaños; caso dudoso para la segunda, ya que milita en las filas de Horacio Cartes y contará, por lo tanto, con el apoyo político necesario.

Si la devolución del dinero, o parte de él, borra las culpas y no deja mancha ni antecedentes, podemos llegar a la conclusión de que los famosos cuarenta ladrones que fueron sorprendidos por Ali Babá en una cueva serían todos inocentes, pues el enorme tesoro robado regresó a sus diferentes dueños.

No quiero que mi agnosticismo pese en mi opinión; pero no niego que cada vez que hablan esos predicadores, pastores, profetas del apocalipsis, augures de castigos celestiales, me gusta leer en los Evangelios el episodio que relata la ira de Jesús que, látigo en mano, echa del templo a los mercaderes por haberlo profanado. ¿Será posible que esta historia se repita? Claro que no, porque ellos aseguran hablar directamente con Dios, y que Dios les muestra el cielo pero no dicen nada si vieron la habitación que les tocará en el momento necesario, con vista al mar o bien vista a la montaña.

Acabo de ver un vídeo de archivo en que la senadora María E. Bajac, después de un escandaloso altercado, se puso a rezar, a los gritos, en la Cámara de Senadores, dándole gracias a Dios por ese nuevo periodo de sesiones. Lastimosamente, no hubo nadie, a excepción de Paraguayo Cubas, que se opusiera a tamaña desfachatez, y con el pretexto de que se respetaban allí todas las creencias, la dejaron hacer. Era ella la que nos estaba faltando el respeto a todos los ciudadanos, y ahora acaba de ser confirmado.

jesus.ruiznestosa@gmail.com

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