“El padrino” imitado por paraguayos

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El Paraguay desde hace décadas es víctima de delincuentes que mediante diversas estrategias ilícitas o tramposas se apropian de fondos estatales para beneficio propio, con lo cual causan enormes perjuicios al resto de la población. Servir a la patria ni pasa por sus mentes, no les importa la grave situación sanitaria como la de ahora ni otras crisis, solo buscan apoderarse de más y más dinero del fisco.

Los responsables de esos hechos, la mayoría de ellos pseudopolíticos dominantes y sus apadrinados o cómplices, alcanzan a tener gran poder y logran ubicar o ubicarse en cargos claves para así manejar a su antojo los fondos que son puestos bajo su administración y hurtar una parte importante de ellos si no es la totalidad.

Son demasiado hábiles para ocupar espacios de relevancia en los poderes del Estado y permanecer en ellos pese a los cambios de gobierno. Cada día que pasa perfeccionan más sus mañas para seguir con sus embauques a la nación, con la anuencia de quienes deberían evitar que se salgan con la suya.

Al ver las imágenes de esos sujetos en la prensa con seguridad a numerosos habitantes nos viene a la mente la figura de “El padrino”, personaje de las películas del mismo nombre que fueron adaptadas de la novela del escritor Mario Puzo, si es que las pudieron observar, o ven en aquellos la representación del mismo mal.

La diferencia de aquel “padrino” con sus imitadores paraguayos (entre los que también hay madrinas) es que esos últimos solo en pocas ocasiones utilizan armas para perpetrar sus golpes, más se valen de la pseudopolítica, se hacen miembros de partidos, casi únicamente en dos de ellos que tienen vasto caudal electoral cautivo, para desde ahí armar sus estrategias de cómo robar el dinero del pueblo y quedar impunes.

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Y tal como en “El padrino”, tienen descendientes o ahijados que se posicionan poco a poco hasta llegar a ser como sus mentores. Mientras, hay largas colas de aduladores esperando besar la mano del capo para que les permita ser parte del grupo e igualmente tomar una parte de la torta estatal. Si pudieran o si se los permitiera, esos impresentables venderían el país entero o en partes, ya lo intentaron con Itaipú.

Además de apadrinar con fines monetarios y otros a altos funcionarios (de los tres poderes del Estado), a directivos de empresas públicas y de otros organismos estatales, hasta cobran una parte de los salarios de algunos que mediante ellos consiguen puestos oficiales bien pagados (según denuncias), otros encubren a contrabandistas, acaparan tierras públicas, tienen recaudadores de coimas, etcétera. ¿Hasta cuándo durará esto?

gustavo.ortiz@abc.com.py