Amnesia

Este artículo tiene 13 años de antigüedad

Los colorados llegan a las elecciones internas con una especie de amnesia respecto a la historia de sus violentas luchas intestinas de la transición y su traumática caída del poder en el 2008. Más que el afán de unidad como resultado de la selección por la vía electoral, los miembros de la ANR parecen empecinados en olvidar sus episodios traumáticos, producto de los enfrentamientos entre sus principales caudillos que inclusive llegaron al crimen y el fraude.

La amnesia, que los especialistas denominan disociativa, consiste en una pérdida de la memoria provocada por un episodio intenso de estrés psicológico. Resultado de esta situación, las personas son incapaces de recuperar los recuerdos almacenados, en especial –en este caso– la caída del poder y las violentas disputas del pasado reciente.

No creo, sin embargo, que sea producto del genio creador de ningún estratega, pienso que solo se dio la situación de que para la comunidad colorada es mejor olvidar que recordar, porque lo primero es sinónimo de evitar mientras que lo segundo es sinónimo de agredir, de abrir heridas.

Por eso, las candidaturas coloradas están pobladas de nuevos rostros y están casi ausentes de los antiguos, por eso nadie hace alusión a los “ismos” del pasado, stronismo, rodriguismo, argañismo, seifarismo, riquelmismo, wasmosismo, nicanorismo, castiglionismo. Se juega con nuevas fichas y los antiguos van por su cuenta (ejemplo Kalé) o escondidos en segundo o tercer planos (como Castiglioni).

La figura que mejor representa la campaña colorada es un borrador gigante, para borrar las palabras (barbaridades que se decían en internas pasadas) y todo lo ocurrido, como el fraude de 1992 contra Argaña, las maniobras para sacar del medio a Oviedo, las incursiones militares de Oviedo en las internas, las confesiones de Kalé sobre el fraude, la corrupción y procesos judiciales de exfuncionarios encumbrados y el asesinato de Argaña, expresidente de los colorados y exvicepresidente de la República, entre otros episodios.

El esfuerzo de Zacarías Irún de recurrir a la imagen de lo tradicional y el de Kalé de revivir la figura del “colorado tie’ÿ” (colorado prepotente) se contraponen con el marketing más comercial que electoral de Horacio Cartes, el cual ofrece en esta campaña más de tabaco y gaseosas en el país y en el exterior que de un programa de gobierno colorado, sobresaliendo la imagen de marca empresarial por sobre la identidad política. La idea es olvidar el pasado, a pesar del esfuerzo del otro lado de marcar la diferencia entre colorados antiguos y nuevos.

¿Qué hará hoy el Partido Colorado con estas ofertas electorales?

Para algunos es la oportunidad de elegir a los mejores para volver al poder, para otros no importa con la candidatura de quién con tal de vengar la humillación del 20 de abril, mientras que para algunos es la oportunidad de renovar el partido para seguir teniendo chance en la democracia.

El Partido Colorado es sin duda el partido mayoritario del Paraguay por la cantidad de afiliados y por la cantidad de representantes electos (intendentes, concejales, diputados, senadores, gobernadores y concejales departamentales). Desde ese punto de vista tiene todas las condiciones para volver al poder.

Sin embargo, en la construcción del poder no solamente intervienen factores cuantitativos, es necesario también que intervengan elementos cualitativos. Por ello y además porque el Partido Colorado tiene históricas cuentas sin rendir con la patria, es necesario que hoy el pueblo colorado demuestre su voluntad de volver a gobernar (todos los partidos tienen ese derecho) eligiendo a los mejores, pero por sobre todo desechando a los candidatos escombros, sin capacidad de realizar aporte alguno al país y en cambio con la voluntad de rapiñarlo. Péa la ñanderekovaíva.