Ayudemos a la naturaleza en el lago

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Efectivamente, el lago Ypacaraí está relativamente en buenas condiciones. Pero, ¿hasta cuándo? Por eso, si no hacemos “algo”, su estado y situación, con el correr de los días y el cambio natural del clima en los meses estivales, probablemente volverá a empeorar con las consabidas consecuencias que todos conocemos. Las cianobacterias, así como está nuestro particular invierno, nos dirán de vuelta en cualquier momento “aquí seguimos estando”.

Por qué la mejoría

Se deben analizar los siguientes puntos: el cambio climático, la cantidad de precipitación pluvial, la apertura del río Salado, el aumento del nivel del río Paraguay, que inclusive pudo causar el ingreso de las aguas al espejo lacustre, el ciclo natural del ecosistema, las medidas tomadas en los municipios y en la cuenca, la socialización de la situación y el monitoreo y fiscalización ciudadana.

Estamos en conocimiento de las acciones que por fin se encuentran planificando e implementando por parte del Gobierno nacional, que con el correr de los años se espera sea la solución de fondo a la problemática, pero sabemos también que esto llevará su tiempo para ser efectivos sus resultados. Y así como están las cosas, el tener de vuelta un lago clausurado en el próximo verano, sería toda una catástrofe para completar las graves consecuencias que ya se conocen en toda la zona y en especial a los municipios del perilago.

Por eso sugerimos con base al profundo análisis que debe hacerse de por qué la actual mejoría: diseñar e implementar un plan estratégico de mantenimiento, con acciones inmediatas que procuren por todos los medios tener un lago habilitado para el próximo verano.

Este plan debe ser lógico, factible, efectivo, socializado, de implementación inmediata, acorde con el Plan de Fondo y a bajo costo.

Esta estrategia, que podría coadyuvar a que luego de varios años el espejo de agua pueda ser utilizado por todos en la próxima estación estival y que la zona entera –en especial sus pobladores y los comercios– se vea beneficiada con dicha situación, debe ser ¡implementada ya!

Todos los actores: Gobierno nacional, Poder Judicial, Poder Legislativo, Ministerio Público, gobernaciones, municipios, entidades públicas y privadas, medios de comunicación, ciudadanía en general, deben ser los responsables y asumir el rol que les corresponda en esta verdadera causa nacional que afecta al país todo.

No debemos desaprovechar una vez más la “mano” que la naturaleza nos está pasando y dejar todo a cargo de ella. Si se quiere, se puede; no es un imposible conseguir el mantenimiento de la buena situación en que se encuentra nuestro lago. Sería una desidia total así como una irresponsabilidad supina permitir de vuelta su empeoramiento.

Recordar también el problema que se tuvo con las aguas de la Essap de San Bernardino, de manera a tomar todos los recaudos necesarios para no tener de vuelta situaciones desagradables que pongan en riesgo la salud de las personas.

Todos y cada uno de los responsables deben cumplir con su rol y hacer lo que corresponda, pero en forma organizada y mancomunada, no con proyectos parches, cuyos resultados están a la vista, sino con acciones concretas, bien planificadas y organizadas.

La recuperación y el mantenimiento de nuestro ícono nacional es responsabilidad general. Hagamos lo que corresponda para poder decir a propios y extraño: “Nuestro lago está bien, gracias a todos”.