La iniciativa de devolver las bonificaciones trimestrales, que en la práctica era un aguinaldo más, partió de la senadora Desiré Masi, quien en su cuenta de Facebook posteriormente defendió su postura señalando que los funcionarios merecían porque en los últimos meses trabajaron mucho.
Según Masi, los trabajadores se quedaban hasta ¡las 6 o las 7 de la noche! Porque tenían que preparar todo para la sesión del día siguiente. E inclusive trabajaban ¡sábados y domingos!.
El salario mínimo en este país en estos momentos asciende a G. 1.824.000. ¿Saben cuántos funcionarios legislativos administrativos ganan ese salario? ¡Ninguno!. Son de una casta privilegiada.
La mayoría viene a trabajar cuando quiere, a la hora que quiere y si quiere. Sus salarios oscilan entre los 5 y 7 millones de guaraníes, salvo algunas excepciones cuyos salarios alcanzan los G. 2.500.000.
Trabajan de lunes a viernes, a duras penas de 7:00 a 15:00. Este horario rige desde hace un mes porque anteriormente estaban solo hasta la 1:00, pero muchos a las 12:30 ya estaban rondando el reloj biométrico para marcar y rajar. Mientras el común de la gente debe agenciarse para recibir asistencia médica en algún hospital público, a los funcionarios legislativos el Estado les paga seguro médico privado, extensivo a toda la familia, vale decir padres, hijos, esposa o esposo.
Aparte de sus salarios, cobran mensualmente bonificaciones en concepto de responsabilidad en el cargo, antigüedad, grado académico y gasto de representación. Esto significa que un funcionario cuyo sueldo asciende a G. 7.623.000 –que es el salario piso de un buen número– con los extras percibe realmente G. 14.652.000, lo que corresponde a ocho salarios mínimos.
A esto hay que sumar que perciben cinco aguinaldos al año. Lo que Blas Llano intentó hacer es cortar estos aguinaldos a partir de setiembre. Hasta ese mes, ya se había pagado dos aguinaldos –el pago se hace cada tres meses–, sin tocar las bonificaciones.
Supongo que la senadora Masi, cuando dice que trabajaron mucho en estos meses, se refiere a los funcionarios de la bicameral del Congreso, quienes realmente trabajan y mucho de agosto a diciembre de cada año, pero así también, perciben un muy buen salario más las correspondientes bonificaciones.
Estas son las razones por las que la población en general ve a los legisladores y sus funcionarios como unos parásitos, a quienes les importa en lo más mínimo que en los hospitales no haya algodón y jeringa; o que en las escuelas no haya sillas. Si ellos mantienen sus privilegios, está todo bien. El resto, que se joda.
Lo que hizo Llano es lo que el país espera de sus legisladores; echar de ver en qué país vivimos, y obrar en consecuencia. Lo que hizo Masi es lo que siempre hicieron los políticos y a lo que nos tienen acostumbrados: hacer lo que les viene en gana, con el dinero del pueblo.