Cómo conjugar el verbo “cultivar”

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En mi carácter de periodista se me ha otorgado la misión de participar en un experimento científico de alcances por el momento inimaginables, ya que es de carácter biológico: debo encontrarle cinco patas al gallo, lo que también repercutiría en la industria de la alimentación, pues por cada animal aumentarían, al doble, las raciones de las “patitas de pollo” desplazando así a las famosas “alitas de pollo” (chicken wings) que solo son dos, hasta que se inventen los pollos biplano.

Algún amigo, científico de verdad, se estará estirando ya de los pelos; pero habrá de saber que tal tarea fue la que nos encomendó a los periodistas el diputado Carlos Portillo al afirmar que “los periodistas le están buscando las cinco patas al gallo”. No hay que cargar las tintas, sin embargo, ya que aseguró que está dispuesto a pedir perdón por “sus errores ortográficos”, cuando los errores ortográficos no se corrigen pidiendo perdón sino con un buen libro de gramática y un buen diccionario, libros que, de seguro no figurarán en su biblioteca ocupada nada más que por los volúmenes de los siete títulos universitarios que afirmó poseer de universidades que, a su vez, aseguran carecer de tales carreras.

“No he cometido ningún delito”, dijo, lo cual es verdad: no ha cometido ningún delito de los que están catalogados en el Código Penal. Lo que ha hecho es muchísimo peor: siendo diputado de la Nación, encargado de elaborar las leyes de la República, ha mentido descaradamente a la ciudadanía, entre ella muchos de quienes le han votado y todos, a través de nuestros impuestos, le pagamos su envidiable salario y otros irritantes privilegios. No hace todavía seis meses que un ministro de la alemana Ángela Merkel debió renunciar a su cargo y abandonar la política antes que se cumplieran las veinticuatro horas del descubrimiento de que no tenía un título universitario que decía poseer en su currículum.

Situaciones como estas se crean a causa de las graves y preocupantes deficiencias de nuestro sistema educativo. Alguien que ha sido bien educado sabe que el mentir no es delito, pero constituye una falta muy grave sea quien sea el mentiroso, y muchísimo más si el mentiroso se atribuye la representación de la ciudadanía.

El robo inmisericorde y desvergonzado del dinero que estaba destinado a la educación de los niños, a centenares de escuelas de todo el país, además de ser un delito repudiable terminará afectándonos a todos al vernos obligados a pasar la vergüenza de tener gobernantes cuya ignorancia es capaz de hacer ruborizar a los propios ignorantes. De nada servirán todos los planes económicos que se piensen aplicar al desarrollo del país, no tendrán ningún efecto positivo todos los esfuerzos dirigidos a mejorar el nivel de vida de los ciudadanos si no se los acompaña con un buen sistema educativo. En el hipotético caso de que se logren los niveles de crecimiento que nos anuncian con bombos y platillos, lo único que se logrará es crear una reducidísima casta de privilegiados inmensamente ricos y una gran masa de gente ignorante y pobre dependiente de los subsidios y la asistencia social como estamos viendo que sucede en nuestros países vecinos de gobiernos populistas o los estallidos de violencia en Venezuela.

Las declaraciones del diputado Carlos Portillo no me causaron gracia, como a muchos, porque me sentí agredido, era una ofensa a mí y a toda la ciudadanía. Me sentí agredido por haber dedicado una buena parte de mi vida a querer formarme y poseer un nivel, aunque sea mínimo, de educación, para enfrentarme, de pronto, con la verdad de quienes me representan en el Congreso. Después de perpetrar tal disparate, a este señor no le queda otro camino que el de renunciar a su escaño, renunciar a su partido, renunciar a la política y regresar a su pueblo. Tal vez encuentre allí una yunta de bueyes lo suficientemente sumisos que acepten el peso de su yugo para arar la tierra y tratar de compensar, de este modo, aquello que no se cultivó y, por lo tanto, no germinó en su cabeza. ¿Acaso no es este el sentido primigenio y profundo del verbo “cultivar”?

jesus.ruiznestosa@gmail.com