Competitividad país

Este artículo tiene 12 años de antigüedad

El año pasado asistimos en la Commebol a una presentación del Foro Económico Mundial, donde Paraguay estaba en el puesto número 116 entre 148 países. En un año hemos pasado al lugar 119, colocándonos como penúltimo país en competitividad en Sudamérica -¡el último es Venezuela!-.

¿Qué estamos haciendo mal o qué no estamos haciendo bien, y cómo un país puede ser competitivo en términos globales y regionales? Un país es competitivo cuando las instituciones públicas y privadas están alineadas detrás de un objetivo común, cuando las acciones y programas son coincidentes y se ejecutan eficientemente. Un país es competitivo cuando los indicadores económicos y sociales son positivos, cuando la productividad es parte fundamental de la competitividad estructural. Un país es competitivo cuando tiene reglas de juegos claras y respetadas, cuando se utilizan los recursos naturales e intelectuales de la manera más racional e inteligente, cuando la infraestructura es la adecuada y está disponible en tiempo y forma, cuando la gente está capacitada y motivada para ser competitiva y productiva, cuando las instituciones públicas son facilitadoras y no inhibidoras de las inversiones y el desarrollo económico, cuando el talento y el capital intelectual se convierten en factores prioritarios de la innovación y la calidad de gestión.

Los países más exitosos del mundo son los que han entendido que el capital intelectual, la utilización de tecnologías de la información, la inversión en infraestructura de punta, la inversión en educación y capacitación laboral, la permanente búsqueda de la innovación y el uso racional de los recursos naturales, el liderazgo público y privado dando sentido de dirección y significado, la inserción a la sociedad y economía del conocimiento, la autoestima e imagen local e internacional, son los puntos principales que diferencian a los exitosos de los menos o nada exitosos.

La competitividad de un país no es un tema aislado o de una parte de la sociedad o del gobierno de turno, sino un esquema articulado, funcional y que responde a objetivos y planes muy precisos, planes que necesariamente deben tener gran calidad de ejecución para poder posicionarse y competir en un mundo terriblemente exigente. Hay países que basan su competitividad en la innovación y desarrollo y hay países que “dependen” de lo que producen primariamente.

Las diferencias son notorias y cuantificables, especialmente en la calidad de vida de sus habitantes. El Paraguay tiene todas las condiciones para mejorar en el ranking de competitividad, pero tiene que hacer los deberes, tiene que, primero, cambiar de mentalidad o de actitud y ser más ambicioso, aprovechar integralmente los increíbles recursos naturales disponibles (agua, tierras fértiles, energía limpia y renovable, bono demográfico, ubicación geográfica exenta de desastres naturales) y desarrollar todo su potencial. Ahora es el momento. ¡Animémosnos y pasemos a un nivel superior!
(*) Presidente de la Cámara de Anunciantes del Paraguay