El ciego se llamaba Bartimeo y en la Biblia “tener nombre” es algo muy significativo. Cuando él supo que venía Jesús comenzó a implorar que Él, Hijo de David, tuviera piedad de su situación, ya que casi nadie se interesaba por él.
Al dialogar con el ciego Jesús le pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti?”. La respuesta es prácticamente evidente: él quería ver de nuevo. La respuesta de Jesucristo es profunda, desafiante y eficaz: “Vete, tu fe te ha salvado”. Dice el texto que el comenzó a ver y seguía a Jesús por el camino.
En la vida nosotros también hacemos muchos pedidos al Señor, sea por la salud, por la situación económica, por los amores y desamores, por los estudios y tantas otras cosas. El Señor tiene el poder de conceder lo que pedimos, sea lo grande y difícil que sea, pero el proceso ni siempre sigue la lógica humana. Seamos sinceros: nosotros muchas veces pedimos cosas para vivir bien, no tener problemas ni dolores y disfrutar de todo de modo cómodo. No nos interesa demasiado mejorar la situación social del país o la existencia sufrida de tanta gente alrededor nuestro.
Seguramente, para que vayamos cambiando estas actitudes egoístas es que el Señor, a veces, demora, a veces, nos da algo más necesario o hace un aparente silencio.
Nos enseña el Catecismo: “Al liberar a algunos hombres de los males terrenos del hambre, de la injusticia, de la enfermedad y de la muerte, Jesús realizó unos signos mesiánicos; no obstante, no vino para abolir todos los males aquí abajo, sino a liberar a los hombres de la esclavitud más grave, la del pecado, que es el obstáculo en su vocación de hijos de Dios y causa de todas sus servidumbres humanas”. (CIC 549)
Hemos de hacer un esfuerzo cotidiano para liberarnos de nuestras cegueras, especialmente las que nos gusta tener, y presentan olor a pecado.
Como Bartimeo, luchemos por tener una fe dinámica, que construye la existencia con otros valores. Asimismo, es reveladora la afirmación: Lo seguía por el camino, pues una vez que nos sanemos de nuestras cegueras, confirmaremos que la enseñanza de Jesús es lo mejor para el ser humano.
Paz y bien.
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