12 de mayo de 2007 - 09:05
Contrapunteo americano de la gasolina y el etanol
Este artículo tiene 18 años de antigüedad En el siglo XVI el imperio español -entonces el más poderoso del planeta- calculó mal sus costos reales de explotación en las colonias americanas y comenzó a cavar su propia fosa. Confundido por el río de oro y plata que cruzaba el Atlántico y aquejado por una crónica falta de liquidez, la corona nunca se percató de que el esfuerzo económico que significaba armar las flotas, edificar monumentales fortificaciones militares, llenarlas de soldados y construir centros urbanos dedicados a la explotación de ciertas minas remotas era una actividad ruinosa en la que las inversiones resultaban infinitamente mayores que los beneficios obtenidos.