18 de septiembre de 2005 - 09:09
De cachiveo a portaaviones
Este artículo tiene 20 años de antigüedad Los temores de las diplomacias argentina y brasileña acerca de lo que los paraguas podamos hacer solos, libres de su tutela, fueron puestos de manifiesto. No les agrada que conversemos con los estadounidenses, aunque se ufanan de hacerlo con los chinos rojos. Tampoco les cae bien que admitamos una base militar extraña aquí. Es comprensible, pues desde 1869, de una u otra forma, este país fue base de uno de ellos o de ambos.