Decepcionado y apenado por su segunda viudez se alistó como voluntario en el ejército brasileño en 1866, al estallar la guerra de la Triple Alianza, y se vino al Paraguay. Formó parte de la división del general Mena Barreto del 54 Batallón de Infantería que, en la parte final de la guerra, fue destinado a Ybytimí, distrito de Paraguarí. Había participado en las duras batallas de Abay, Ytororó y Lomas Valentina. Formó parte del ejército brasileño hasta febrero de 1869. Obtuvo muchas condecoraciones, entre las que resalta la medalla de oro “Honra e Bravura Militar”. Tenía 35 años cuando decidió reintegrarse a la vida civil. Fue vicecónsul del Brasil en Villarrica desde 1874 a 1877.
En esta ciudad se puso a enseñar todo lo mucho que conocía de contabilidad, comercio, idiomas y muy pronto consiguió el aprecio de la ciudadanía villarriqueña, estima que nunca fue ni es tan fácil conseguirla en este valle del Ybytyruzú. Fue quien confeccionó el primer plano de la ciudad de Villarrica.
Jorge López da Costa Moreira, de quien estamos hablando, había nacido en Pelotas el 30 de julio de 1834 y desde febrero de 1869 se hizo villarriqueño, ciudadanía que se consolidó al casarse con la hermosa villarriqueña Ruperta Dávalos Inchausti el 20 de noviembre de 1869. Jorge juró que si Ruperta le aceptaba, regalaría una corona de oro con perlas a la Virgen de la iglesia de Villarrica y es la que hasta ahora lleva puesta esa imagen en la iglesia Catedral. Ruperta, por su parte, puso como condición que aceptaría a Jorge solo si se quedaban a vivir en Villarrica o en algún lugar del Paraguay, lo cual fue aceptado. En febrero de 1870, la pareja viajó al Brasil solo para pedirle a Pedro II su retiro del ejército brasileño, petición que le fue concedida, y en setiembre de ese año nació Guillermo, el primer hijo paraguayo y guaireño de Jorge y Ruperta. Guillermo se casó con Wolfia Arce. Luego vinieron 15 hijos más: Adela, casada con Gregorio Gorostiaga; Fabio, quien falleció a los 5 años; Francisco murió al mes de nacer; Eduardo, casado con Delfina Sosa; luego Emilio, Encarnación, María del Carmen y Mercedes; Anuncia, casada con Amancio Insaurralde; Joaquina, casada con Atilio López Martínez; Guillermina, casada con Ignacio Escobar; Susana, casada con João Martins Filho, Gregoria, casada con Bernardo Gómez, Juana Eloísa, casada con Juan Antonio Cáceres y Víctor, quien falleció a los 21 años.
El apellido López Moreira se originó así y en el país hoy ya hay más de 1.000 descendientes. Jorge López Moreira y Ruperta Dávalos se mudaron a San Bernardino, donde vivieron hasta su muerte. Jorge iba a Asunción desde San Bernardino en lancha hasta la estación de Kendall y de ahí en tren para entregar su perseverante profesionalidad en la Escuela Mercantil y su enseñanza de idiomas. Fue uno de los fundadores del Ateneo Paraguayo en 1883, en 1903 firmaba los billetes de la época en su calidad de presidente del Banco de Comercio, en 1906 fundó la Escuela de Comercio que llevó su nombre hasta 1950 y enseñó con señorío en el Colegio Nacional de la Capital. En el año 1914 abandonó su exuberante vida pública por la diabetes y la pérdida parcial de la vista. El 22 de agosto de 1917 falleció en su casa de San Bernardino. Tenía 83 años.
Don Jorge descansa en la Recoleta y durante su entierro el diputado Ignacio A. Pane dijo que será difícil volver a despedir a un auténtico sabio, a un gran formador de ideas, de profesionales y de opiniones ilustradas y a un ejemplo de trabajo, de actos y de vida.
Ruperta y Jorge fue una pareja formada por una guaireña y un brasileño que se merece mucho más que el recuerdo de esta simple historia…
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