El espacio exterior y la llegada del futuro

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Desde el año 2000, hay seres humanos habitando el espacio exterior. Específicamente, la Estación Espacial Internacional (EEI), que es el fruto de la cooperación internacional para la exploración más allá de la Tierra. Hoy ya no se puede discutir si estamos o no en la era espacial, sino que el debate gira en torno a cómo lo asumimos. La tendencia es que hay que realizar un esfuerzo en conjunto para descubrir los misterios del Universo.

La EEI es un centro de investigación fuera de nuestro planeta, a aproximadamente unos 400 km de la superficie terrestre, que tiene como objetivo realizar estudios acerca del comportamiento humano en el espacio y así allanar el camino para la exploración de nuestro Sistema Solar en las próximas décadas. No hay dudas de que la humanidad, más temprano que tarde, colonizará otros lugares de nuestro vecindario planetario, ya sea por conocimiento o para la supervivencia de la especie.

El hecho es que días atrás, el Gobierno de los Estados Unidos aprobó la prolongación de vida de la Estación Espacial, que con el presupuesto actual podrá funcionar hasta el 2024. El laboratorio espacial es fruto del esfuerzo entre la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, NASA, la Agencia Espacial Federal Rusa, Roscosmos, la Agencia Japonesa de Exploración Espacial, JAXA, la Agencia Espacial Canadiense, CSA y la Agencia Espacial Europea, ESA. China no se encuentra en el proyecto, ya que desarrolla su propia estación espacial. Mientras que India y Brasil colaboran indirectamente con los experimentos y equipos para la EEI.

También en la misma línea astronáutica, hace días, la empresa estadounidense Orbital Sciences lanzó con un éxito esperado la cápsula Cygnus para una misión de abastecimiento a la Estación Espacial. La carga tenía un peso de 1.461 kg de materiales científicos, además de hormigas para entender su comportamiento en microgravedad. Cygnus también transportó elementos para estudiar la resistencia microbiana a los antibióticos. Varios de los experimentos realizados en la EEI sirven posteriormente para su uso médico o recreativo en la Tierra.

Lo interesante de la era espacial actual es que desde hace unos años las empresas privadas están haciendo el trabajo que hasta hace poco solo correspondía a los gobiernos de las potencias mundiales. Además de Orbital Sciences, SpaceX, Boeing y Sierra Nevada también apuestan por el desarrollo de programas y proyectos de naves espaciales que lleven astronautas y cargas a la Estación Espacial Internacional. Ahora aparecen más actores en la “carrera espacial”, que ya no enfrenta a Washington y Moscú, como en la Guerra Fría, sino que ayuda a posicionar la cooperación internacional en materia científica y tecnológica, para el aprovechamiento de todos los habitantes de nuestro planeta.

Los humanos llegamos a la Luna y ahora estamos en una casa espacial orbitando la Tierra, pero nuestros equipos hace mucho tiempo se posicionaron en Marte y otros planetas, además de una sonda que ya dejó la frontera de nuestro propio Sistema Solar (Voyager). En el futuro todas las investigaciones que se realizaron en las últimas décadas ayudarán a establecer los viajes espaciales y las posibles colonias en nuestro satélite natural o en el planeta rojo.

Aún se sigue escuchando voces muy críticas con la inversión de recursos económicos, técnicos y humanos en la investigación espacial. Esto parte de premisas infundadas, ya que investigar el Universo no solo nos proporciona conocimiento científico de lo que nos rodea, sino también comodidades que hoy nos parecen normales, como pañales desechables, calzados deportivos, computadores portátiles, equipos médicos, pasta dental, etc. Gracias a todos los avances que tenemos hoy, la oportunidad de conquistar el espacio se vuelve más probable. Sin dudas, estamos ya viviendo el fruto de la era espacial, todavía con miles de problemas en la Tierra, pero con alguna esperanza en los otros mundos.

equintana@abc.com.py