09 de abril de 2006 - 09:04
El papel de Judas en las Escrituras
Este artículo tiene 19 años de antigüedad Cuando niño, de la mano de mi madre, escuchaba los Viernes Santos salir desde el púlpito la voz indignada del sacerdote. Pintaba con los más vivos colores la terrible traición de Judas Iscariote. Sabía arrancar de los fieles, amontonados en la plazoleta de la iglesia bajo un sol inclemente, el enojo más intenso contra uno de los apóstoles que por 30 monedas hizo morir a su maestro en la cruz. Al revés que a los demás, me causaban tristeza las maldiciones que llovían sobre Judas. Las consideraba injustas, no obstante su horrendo crimen. Ya sabía por mi madre que el beso delator estaba escrito en las Escrituras, de obligado cumplimiento.