Escenarios indigestos

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La acción judicial emprendida por el Partido Colorado contra la “campaña engañosa” del expresidente Fernando Lugo, tendiente a frenar su candidatura antes de que sea tarde, difícilmente acepte otra lectura que no sea la del temor que despierta su figura en el oficialismo. A quienes creen improbable que la Corte se pronuncie sobre una candidatura supuesta, otros replican que estamos en Paraguay, donde todo es posible.

La especulación político-mediática es que el oficialismo busca un fallo favorable a la candidatura del exobispo que le permita a su vez a Horacio Cartes ser candidato.

La posibilidad que la habilitación de Lugo permita también la del actual presidente es complicada porque depende de muchas variables políticas o, en su defecto, de un gran acuerdo político-partidario que es poco menos que imposible en el actual escenario.

Pero si, contra toda lógica y racionalidad (o por podero$a$ razones), la Corte Suprema emite una “certeza constitucional” que habilite a todos los expresidentes a competir, abrirá las puertas a la posibilidad de reelección que la Constitución prohíbe expresamente.

Otra alternativa es que la Corte emita un fallo que impida a Lugo hacer campaña y reuniones con sus adherentes, lo cual sería insólito. De concretarse, confirmará que el cartismo, con sus tentáculos en la Justicia, está dispuesto a hacer cualquier cosa para evitar que Lugo se fortalezca a medida que nos acercamos al 2018.

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El escenario ideal que pintan los representantes del Frente Guasu y el propio Lugo es que, cuando inscriba su candidatura, a último momento, esté instalado un ambiente de gran respaldo popular y no haya tiempo ni firmeza en las instituciones electorales y judiciales para frenarlo. Si luego triunfa, habría una reelección de hecho, contra lo que establece la Constitución.

Pero, si la Corte saca de la carrera presidencial a Lugo a último momento, lo dejaría sin posibilidades de ser candidato a otro cargo. Para esa eventualidad, el luguismo dice contar con una estrategia “alternativa” que, hasta ahora, se niega a revelar.

Del lado liberal, el sector “llanista” plantea revivir el acuerdo con la izquierda, con la intención evidente de colgarse de la figura de Lugo para volver al poder. El efrainismo tiene como único candidato al presidente del PLRA, Efraín Alegre. Su expectativa es ubicarse como el gran antagonista de Cartes, desplegando una campaña masiva de marketing desde el año próximo y con la esperanza de que los planes reeleccionistas de Lugo fracasen.

En el sector colorado, hay versiones encontradas sobre si Cartes está o no convencido de que no podrá intentar la reelección. Quienes creen que puede aún ser candidato echan mano a todo tipo de estrategias, algunas rayan en la insensatez.

Los que creen que el Mandatario ya sabe que no podrá, consideran que solo está ganando tiempo para elegir a un candidato a sucederlo. Esa designación es complicada. Hay varios equipos políticos que compiten ferozmente por la bendición presidencial: está el equipo del Este (clan Zacarías & Cía.), el equipo del Sur (Afara, Gneiting, etc.), el equipo de Central (que lidera en parte el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Velázquez), el equipo de Capital (clan Samaniego y asociados) y varios etcéteras. Algunos solamente esperan tener cupos en las listas del Congreso. Como no habrá lugar para todos, la disputa será sanguinaria y con varias víctimas.

Cartes no piensa abandonar la política, aunque no pueda ser reelecto. Tiene intereses a cuidar y futuros negocios que realizar. Necesita instalar en el Congreso una tropa de leales. El problema es que no confía en nadie y, al mismo tiempo, no podrá dejar afuera a todos los que desprecia ni poner en las listas a todos los que querría.

Falta aún para que el menú electoral se haga público, pero los condimentos que se están preparando prometen indigestar a unos cuantos.

mcaceres@abc.com.py