Fue llevado al cielo

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Lc 24,46-53.- Sostiene el Evangelio: “Mientras los bendecía (a los apóstoles), se separó de ellos y fue llevado al cielo”, y por esto celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor, ya que, después de Resucitar y pasar cuarenta días manifestándose a varias personas fue llevado al cielo.

Más precisamente, Cristo volvió al cielo, de donde había salido para cumplir generosamente la voluntad del Padre, que es reconciliar y recuperar la humanidad para Dios.

Con el amor revelado en su muerte, Resurrección y Glorificación, Él nos abrió las puertas del paraíso, que el ser humano había cerrado con su soberbia, expresada en la desobediencia de Adán y Eva.

Como Cristo fue llevado al cielo también nosotros debemos subir al cielo y buscar las cosas de arriba. Esto no es tarea fácil, pues da gusto apegarse a los bienes pasajeros del mundo, que complacen nuestros sentidos y nuestros instintos.

Para que podamos, como Cristo, ser llevados al cielo, tenemos que cambiar y abandonar las actitudes de indiferencia en relación al bien común, de idolatría hacia el dinero y de una dejadez en relación a la vida espiritual. En este reto gigantesco Él nos promete “la fuerza que viene de lo alto”, que es el Espíritu Santo, la fiesta de Pentecostés.

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Cuando somos tocados por las palabras y ejemplos de Jesucristo nos volvemos sus testigos, lo que significa ponerlo en primer lugar en nuestra vida y forcejear para que todo lo que hagamos esté marcado con el sello de Su amor y solidaridad. Sus apóstoles fueron sus testigos en Jerusalén y Galilea y a nosotros nos toca serlo en Asunción y Ciudad del Este, en fin, en todo el Paraguay.

Hay varias realidades personales y sociales que debemos sacar del fango de la mediocridad e hipocresía para llevarla al cielo de la justicia y responsabilidad. Una de las realidades decisivas para el país es el sistema educativo, que se cae a pedazos por la corrupción impune y por la desidia vanidosa de las autoridades.

Es hora de que la ciudadanía, como un todo, se manifieste más y exija seriedad de los responsables, para generar esperanzas y más fuentes de trabajo digno.

En este domingo de la Ascensión también recordamos la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que es una invitación de la Iglesia a usar de modo coherente la internet, redes sociales y otros medios. El papa Francisco pone a nuestra reflexión el tema: “Comunicación y misericordia: un encuentro fecundo.” Asimismo, hoy comienza la semana de “Oración por la Unidad de los Cristianos.”

Paz y bien.

hnojoemar@gmail.com