Uno de los episodios que desencadenaron la expulsión, incluso a nivel mundial, fue la guerra guaranítica (1754 a 1756). La contienda fue una resistencia de los indios que se alzaron en armas contra las fuerzas españolas y portuguesas ante el Tratado de Madrid firmado por el rey Fernando VI de España, en 1750. El monarca español consideró “prudente” llegar a un acuerdo conciliador a fin de fortalecer la potencia política y militar. Por eso cedió siete pueblos de las Misiones y las estancias del Uruguay a los portugueses.
Los guaraníes, que fueron perseguidos por los paulistas bandeirantes para llevar a venderlos como esclavos por el Tratado de Madrid, iban a pasar en manos de sus verdugos, los portugueses.
Durante el conflicto, los indígenas enfrentaron al ejercito comandado por el gobernador de Buenos Aires, José de Andonaegui; gobernador de Montevideo, José Joaquín de Viena, y el gobernador de San Pablo y Río de Janeiro, Gómez Freire de Andrade. Los indígenas estaban al mando de los cacique de Yapeju, Rafael Paracatú; el corregidor de San Miguel, José Sepé y Nicolás Ñanguirú; y el cacique de San Luis de Lonzaga, Cristóforo Acatú, entre otros. Si bien, los aborígenes fueron aniquilados; los siete pueblos y las estancias del Uruguay fueron destruidos, la guerra surtió efecto porque al final ninguno de los pueblos pasó en manos de los portugueses. Y el rey Carlos III, en 1761, durante la guerra de los siete años, anuló el Tratado de Madrid.
La firmeza de los guaraníes hizo temblar al monarca y decidió expulsar a los jesuitas del dominio de España. La guerra de los guaraníes tuvo repercusión histórica porque los aborígenes dieron ejemplo de dignidad, integridad, valentía, coraje y sentido de pertenencia al defender con sus vidas las Misiones jesuíticas.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
rmontiel@abc.com.py