La Liga Centenario

Ya el fútbol era tan importante que los intereses creados también comenzaron a meter la cola. Todos querían ser cabeza de ratón, sin advertir que el león terminaría por imponerse. Es así que en 1911, un grupo de clubes disconformes por no tener cabida en la Liga fundó la ya mencionada Liga Centenario. Un señor, Manuel Balteiro, instituyó un trofeo de plata y se puso en marcha el campeonato en la que se inscribieron: El Triunfo de Ypacaraí, Marte Atlético y Vencedor de Luque, el 14 de Mayo, antiguo equipo cofundador de la Liga, Sport Asunceno, Boy Scout, aguerrido equipo que fue cuna de Miguel Angel Mena Porta y Luciano Capdevila; Unión Paraguaya, Mariscal López, cuyo presidente era Justo Pastor Benítez; Sastre Sport, el recientemente fundado Ríver Plate y Bahía Blanca, que resultó campeón.   

Al año siguiente, Ríver Plate se consagró ganador de la flamante Liga, goleando 8-0 al campeón anterior. A principios de 1913 se inscribe, junto con Cerro Porteño, 10 de Agosto y Porvenir de Ypacaraí para llenar un cupo en la 1ª División, torneo que ganan los azulgranas. Ese año fue campeón de la segunda división, lo que le valió ascender en 1914, con un debut fantástico, pues venció nada menos que a Cerro Porteño, Nacional y a Guaraní, en su primera incursión.   

Con altibajos juega los siguientes campeonatos. Podemos apuntar que fue 3º en 1914, 4º en 1918 y vicecampeón en 1919. También ostenta otros logros: 4º en 1921, vicecampeón con Sol de América en 1926, 3º en 1929 y otra vez vice, en 1930. Después, el fútbol volvería recién luego de la Guerra.   

La Liga Centenario se mantuvo hasta 1917, cuando llegó la reunificación y desde entonces el fútbol se mantuvo siempre bajo las normas de la entidad matriz.  

Si bien es cierto que nunca fue campeón, hay que ver cuántos dolores de cabeza les dio a los grandes y sobre todo cuántas personalidades llegaron al fútbol en estos cien años de historia, entre dirigentes y jugadores.   

La primera cancha de Ríver estuvo en lo que actualmente es el campo de deportes del Colegio Internacional, de donde se mudó cuando esta institución se instaló en el país y adquirió dicha propiedad. Su siguiente escala fue en el actual Regimiento Escolta Presidencial, en Mariscal López y General Santos, y de allí, hacia 1950, consiguió el predio actual, donado según versiones circulantes en el barrio en esa época por don Francisco "Pancho" Buongermini, enamorado del fútbol, con extensas propiedades en la zona lindante con el Seminario Metropolitano de Asunción.   

Don Pancho –a quien Ríver le debe un homenaje- fue presidente, capataz, constructor, canchero, director técnico y "paganini" del club en los primeros años, en su nueva sede, en la que a unas gradas de material sobre el sector oeste acompañaba una gradería que ocupaba toda la cabecera sur, construida con el maderamen desechado del viejo estadio de Sajonia. El resto, sin gradas, eran las famosas "populares" de los tiempos de antaño.   

En 1957 se consagró campeón de la Principal División de Ascenso y volvió a la Primera, asombrando -en poco tiempo- a propios y extraños, con un cuadrazo que hizo historia y del que no se pueden olvidar quienes lo vieron jugar.
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