Mes contra todo cáncer

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El cáncer es una de las enfermedades más temibles para la humanidad. Es una multiplicación o reproducción de células anormales que va tomando los tejidos y órganos de todo el cuerpo. Si bien hay fuertes campañas para concienciar sobre el cáncer que afecta a la mujer, esta enfermedad, aún misteriosa para la ciencia médica, no conoce ni elige sexo y ataca a ambos por igual. Según especialistas, existen al menos 200 tipos de cáncer que pueden afectar a los 60 órganos que tenemos. Los 5 tipos más comunes para la mujer son: el de mama, colon, cuello uterino, pulmones y estómago. Por su parte, al hombre atacan el de pulmón, próstata, colon, hígado y estómago. Quién hoy día no ha sufrido la partida de un ser querido o, al contrario, lo ha visto recuperarse como un ave fénix. El hecho de que se subraye a nivel global el cáncer en la mujer, entre otras poderosas razones, es porque el trabajo de concienciación tendría un impacto multiplicador, ya que la mujer es la que impone la educación familiar, principalmente en los hábitos de alimentación. También porque las mujeres siempre han sido más flexibles a la hora de trasparentar su historia de salud o sus necesidades, sin embargo no han dejado de caer en la pastilla fácil. Contrariamente, en muchas culturas, el varón sigue reacio a aceptar que necesita ayuda para calmar sus dolores, sobre todo porque le cuesta curarse a través de la expresión, es decir de contar si se siente mal física o psicológicamente. Por la salud mundial, con líneas políticas e ideológicas, tenemos al alcance mucha información.

Los casos, testimonios y consejos atiborran las redes. ¿Hasta dónde es eficaz el consumo de estas noticias, lecturas, propuestas? Entre tantas cosas se dice por ejemplo que el celular y los edulcorantes artificiales provocan cáncer, que es una enfermedad hereditaria, contagiosa, que puede desencadenarse a partir de un golpe, etc. Lo mismo ocurre con las curas, decenas de propuestas, desde una poción casera hasta impagables tratamientos. Las campañas contra el cáncer despiertan la conciencia de una vida equilibrada y saludable, pero no perdamos de vista la trama de las multinacionales farmacéuticas. Vivimos entre dos aguas, algunos en uno solo lado y otros en los dos sentidos de esta frase popular, que serían: la duda (provocada por tanta información) y la habilidad de sortear las dificultades (saber tomar en mi momento de vida lo que necesite saber).

El cáncer es una enfermedad letal, triste realidad que debemos asumir tal como otras enfermedades que surgirán en un futuro no tan lejano. La gente que deja su testimonio, viva o muerta, nos lega a todos un tesoro más espiritual que físico. No arrojemos las perlas a los cerdos menospreciando los caminos tomados por los que han sufrido. Famosos y anónimos pasan por este flagelo y enfrentan la gran batalla. La ciencia dice que el pensamiento positivo podría ser beneficioso, pero no está comprobado que ayude a la cura del cáncer. El viejo Séneca, sin embargo, sostiene que “el deseo de curarse siempre ha sido la mitad de la sanación”. Mantengamos muy presente esta verdad sanadora en el pensamiento, meditación u oración diaria que hacemos por todos los enfermos.

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