No arriar banderas

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Ante la deplorable situación socioeconómica que vive el país, inevitablemente se nos presenta la tentación de renunciar a cualquier esfuerzo por enderezar las cosas, tirar la toalla y dedicarnos únicamente a cuestiones personales más placenteras. Ceder a esta invitación sería fatal para el futuro de nuestra sociedad y de nuestros hijos.