Palabras en acción

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La experiencia por la que ha pasado nuestro país hemos de tomarla en positivo, no por pecar de ingenuos y creer que un lavado de cara librará de la enfermedad al resto del cuerpo, pero sí para considerarnos importantes cada uno en nuestras evaluaciones.

Una izquierda improvisada, aunque aún así combatida por sus férreos enemigos, fue en estos 4 años una experiencia nueva para nuestro país. Aquellos que tuvieron la nefasta experiencia de las dictaduras militares identifican el derrocamiento de Fernando Lugo como un negro amanecer para Paraguay. Las redes todavía estallan con gente que postea pensamientos desde Gandhi, Coelho, Hitler, Chomsky o Martí. Frases, caricaturas, links, chistes, todo es útil para participar, y, en menos medida, encontramos opiniones originales, razonamientos naturales, fieles recopilaciones sociales. Este tiempo está siendo un gran espacio donde las palabras e ideas pugnan entre sí por llegar más lejos que las emitidas por otra fuente un par de segundos antes.

Lo cierto es que para que crezcamos políticamente, para saber elegir a nuestros representantes y controlar sus acciones y decisiones, aún quienes no creamos en los sistemas actuales, debemos expresar nuestro parecer.

Todavía arden las redes sociales con partidarios de uno y otro lado respecto al raudo juicio político contra Fernando Lugo. Explosión de pareceres, todos tenían algo “atragantado” y lo querían decir. La democracia no es fácil y es bueno tenerlo bien claro si es que se opta por este camino.

Leyendo los post me preguntaba cuál será el lenguaje que prenderá en el nuevo siglo. Desgastarse con gritos contra la derecha o la izquierda, es ver la vida en blanco y negro mientras los colores se los guardan otras tendencias del espectro político que continúan avanzando a la sombra de esa vana discusión.

En la libertad de expresión, hemos presenciado también en estos días una cantidad de trapitos sucios de vidas personales, incluyendo el recalque de intimidades que hiciera el jurado acusador contra Fernando Lugo.

Es interesante pensar sobre cuáles son las nuevas palabras que despiertan la conciencia de los pueblos latinoamericanos.

Hay mucho libreto provisto por las políticas globales, a propósito, ¿acabará el “todos y todas” ahora en nuestro país?, porque eso es vocabulario político, no tiene que ver con la lingüística. Hay también lenguajes nacidos de las jergas populares, a mi parecer muy válidos, y, en la época de la llamada cultura visual, por supuesto no están ausentes las imágenes “que dicen más que mil palabras”, según sus utilizadores.

¿Cuál es el lenguaje que más nos prende y por qué?, ¿cómo nos suenan las palabras en Facebook?, ¿por qué sentimos decepción por que esa persona a quien alto considerábamos piensa (o no piensa) o escribió de tal o cual manera?

La palabra lucha, por ejemplo, ha pasado por varias manifestaciones, muchos han sido acallados con la muerte por comprometerse con ella, mientra hoy, banalizada, políticos hablan de ella casi igual que los jóvenes que cantan y bailan en la tele afirmando “luchar por su sueño”. Sueño también está entre las más dichas, reemplazando a utopía.

Paz fue otro de los términos muy leídos, mucho más que “no violencia”. “Revolución” es una de las palabras siempre vigentes, la quieren constructores y destructores. Las palabras pueden ser muy hermosas, al igual que el orador puede ser muy elocuente, pero el valor final se lo da siempre quien escucha.

Si algo común rescatamos en estos días fueron las expresiones sentidas. Ojalá que empecemos a apreciar también las fuentes del pensamiento, entre ellas, la lectura de buena literatura, y así enriquecer nuestras posturas en próximos contextos y debates claves, donde nunca se trata de “perder o ganar”, sino, sobre todo, de quedarnos en paz por haber sabido transmitir lo que pensamos.

lperalta@abc.com.py